En un acto marcado por fuertes definiciones políticas y un balance de gestión, el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, oficializó este martes la incorporación de 600 nuevos efectivos a las filas de la Policía de la Ciudad. La medida, que busca reforzar las tareas de control y la prevención de delitos y contravenciones en todos los barrios porteños, fue el escenario elegido por el mandatario para enviar un contundente mensaje ideológico sobre su visión de la seguridad pública y confrontar directamente con los sectores de la oposición.
Durante la ceremonia realizada en el Patio de Armas del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), Macri no dudó en polarizar con las visiones más garantistas de la seguridad. “Durante años les dedicaron tiempo, recursos y teorías a entender al delincuente. Lo romantizaron tanto que algunos pseudo progres parecen haberse enamorado de la delincuencia. En nuestra gestión, eso se terminó”, sentenció el mandatario frente a las nuevas tropas, marcando una línea divisoria clara respecto a las políticas penales de los últimos años.
En ese sentido, el Jefe de Gobierno defendió con vehemencia las intervenciones territoriales que la fuerza viene desplegando en zonas calientes del mapa delictivo, particularmente los denominados operativos policiales de saturación. “Hace unos meses, cuando se hizo el operativo Tormenta Negra en las villas, algunos pusieron el grito en el cielo. Nos acusaron de hacer operativos ‘fachos’ y estigmatizantes”, recordó con tono crítico. Sin embargo, utilizó las estadísticas criminales para respaldar su accionar en los territorios más complejos: “Quiero mandarles un saludo para ellos: entre 2023 y 2026, los homicidios en las villas bajaron 70%. Salvamos 7 de cada 10 vidas que en 2023 se perdían. Sin ley y orden no hay progreso ni libertad”.
La incorporación continua de personal policial es, según la actual administración, una de las razones estructurales que explican la caída de la criminalidad a mínimos históricos. Desde diciembre de 2023, la Ciudad ha logrado reducir drásticamente la tasa general de diversos delitos. El dato más relevante es el de los asesinatos: actualmente se registran 2,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que representa el índice más bajo de toda la serie histórica desde que se elaboran y publican estadísticas oficiales en el distrito.
El programa NICE y la profesionalización de la fuerza
Los 600 nuevos oficiales que patrullarán las calles porteñas a partir de hoy son egresados de los cursos del programa NICE (Nuevos Ingresos con Experiencia). Esta iniciativa estratégica de la Policía de la Ciudad está diseñada exclusivamente para reclutar e incorporar efectivos que ya cuentan con trayectoria previa tras haber prestado servicio en otras fuerzas de seguridad, ya sean federales o provinciales.
Para adaptar su formación al estándar porteño, estos agentes debieron superar un riguroso curso de 240 horas cátedra en el ISSP, donde recibieron nivelación y capacitación técnica, actualización legal, formación táctica y un exigente entrenamiento físico, garantizando así que su despliegue en la vía pública responda a los protocolos de la Ciudad.
Con esta nueva camada, la Policía de la Ciudad ya cuenta con más de 28.000 efectivos operativos. Desde que Jorge Macri asumió la jefatura de Gobierno, la fuerza experimentó un crecimiento sustancial con la suma de 6.803 nuevos policías. De este universo, 4.260 agentes fueron formados desde cero como cadetes regulares en las aulas del ISSP, mientras que los restantes 2.543 provienen del mencionado programa de reclutamiento de efectivos experimentados.
Tolerancia cero en el espacio público
El discurso de Macri también hizo hincapié en la recuperación del orden urbano, un eje central de su campaña. “Un Estado tiene que saber de qué lado está. Hay dos maneras de entender la Ciudad. Están los que siempre encuentran una excusa para el delincuente y terminan desamparando a la gente de bien. Y estamos los que creemos que la primera obligación del Estado es estar del lado del que trabaja, estudia, cumple las reglas y quiere vivir en paz”, argumentó.
Esta filosofía de ordenamiento se traduce en el despliegue diario que la Policía realiza no solo en los barrios periféricos, sino en los principales nodos de tránsito. La fuerza mantiene una intensa labor en los centros de trasbordo clave como Once y Constitución, así como en la red de subterráneos, abarcando tanto las estaciones como el interior de las formaciones.
A esto se le suma la postura inflexible frente a las usurpaciones y las mafias callejeras. “No voy a discutir si hay que defender a una familia que vive con miedo, si una casa usurpada tiene que volver a su dueño, si un trapito que extorsiona, un mantero que ocupa una vereda, o un violento que ataca a un policía tienen que enfrentar las consecuencias de sus actos.
Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada”, enfatizó. Estos operativos de recuperación de propiedades tomadas han demostrado ser efectivos para pacificar zonas conflictivas, como quedó evidenciado en las recientes intervenciones en el barrio de Balvanera.
Tecnología y logística de vanguardia
La incorporación de personal humano estuvo acompañada de una fuerte inyección de recursos logísticos. El Ministerio de Seguridad porteño equipó a la fuerza con más de 400 nuevos vehículos, incluyendo patrulleros, camionetas, motos, cuatriciclos y unidades de traslado de detenidos, además de 200 bicicletas destinadas a las comisarías comunales.
En cuanto a la protección, se concretó la adquisición de 7.000 nuevos chalecos antibalas equipados con un sistema de geolocalización, una herramienta fundamental para el rastreo de los efectivos en tiempo real. Además, para brindar alternativas en el uso de la fuerza, se sumaron más de 600 armas de baja letalidad, combinando los dispositivos Taser y las marcadoras Byrna.
“Defender a la Ciudad es defender la convicción de que se puede vivir mejor. Que el progreso no es una mala palabra”, concluyó Macri. Estuvieron presentes el ministro de Seguridad, Horacio Giménez; el secretario del área, Maximiliano Piñeiro; el ministro de Justicia, Gabino Tapia; el secretario de Gobierno, Francisco Quintana; el Jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló; y el Fiscal General, Martín López Zabaleta. Para el Gobierno porteño, el norte es innegociable: “Una sociedad no tiene por qué rendirse frente al caos y la violencia”.