“Ninguna herramienta me asegura que no se acerque”: Vanina Naumtchuk, el acoso digital y una ley que no alcanza

Un desconocido la acosó durante más de un año desde las redes: videos, imágenes sexuales hechas con IA y un posteo que la daba por muerta. Vanina Naumtchuk, periodista misionera, hizo todo lo que la ley pide. Y aun así camina con un botón antipánico con miedo a que se le aparezca.

Vanina Naumtchuk es periodista, conduce en televisión en Posadas y desde agosto de 2025 es acosada por un hombre al que nunca vio. Hubo videos, mensajes a las marcas con las que trabaja, imágenes de connotación sexual hechas con inteligencia artificial, una detención y, en julio de 2026, un posteo en Facebook que hablaba de ella como si estuviera muerta. Hace unos días decidió contarlo en sus redes.

Ayer lo contó en sus redes. Dudó mucho: “No dejo de pensar constantemente que esto también puede reactivar el acoso”. Pero ganó el oficio: “Yo soy periodista, no me puede sacar alguien la posibilidad de hablar”.

Cómo empezó

Él nunca se escondió. Grababa videos selfie en los que repetía la misma historia: Vanina pertenecía a una élite de poderosos que lo había empujado fuera del sistema, por eso él se veía obligado a prostituirse para sobrevivir, y le iba a hacer sentir algo de lo que él había sentido. Ella se enteró cuando Instagram le notificó una solicitud de colaboración en uno de esos videos, y lo ignoró. No es la única: “Es una persona que ya tiene otros antecedentes de acoso”.

“Se está metiendo con mi trabajo”

En enero de 2026 él le escribió a una marca para la que ella hacía contenido y la acusó de acosadora y homofóbica. “Ahí dije: ‘Bueno, pasó una barrera’”. Tuvo que avisar en el gimnasio, en el canal y en el grupo de su edificio. Los taxistas de la parada frente al canal tienen la foto de él en el celular. “Estoy recontra cuidada, pero era como: ‘Che, qué bajon tener que estar contando esto a la gente y ser la piba del acosador’”.

Lo denunció en la Fiscalía de Ciberdelitos de Misiones, acompañada por su papá. Vanina cuenta que la Fiscalía fue creada ya que Misiones sufre múltiples casos de grooming y pedofilia. Al día siguiente de declarar, el cuerpo le pasó factura en pleno programa: “Esperé a una pausa, salí del vivo y colapsé afuera del vivo”. Recién ahí dimensionó lo que le estaba pasando: “Me di cuenta de que esto realmente me afectaba”. Su jefa la mandó a San Vicente, su pueblo, a 200 kilómetros de Posadas: “Andate al interior a poner los pies en el pasto”.

Tras la denuncia de enero, además, empezaron a circular imágenes suyas hechas con inteligencia artificial, de connotación sexual y de apología de la cocaína, con su nombre y su apellido. La fiscalía bajó todo y, a fines de enero, él quedó detenido. 

“Creo que fue la primera vez en la provincia que alguien fue preso por acoso virtual”, dice ella. 

Después, silencio: durante meses no volvió a aparecer.

EN FACEBOOK, EL ACOSADOR LA DIÓ POR MUERTA

En julio de 2026 apareció en grupos de compraventa de Facebook un posteo con una foto suya en el cielo, una paloma blanca y la frase “Justicia por Vanina”. Hablaba de ella en pasado. “Al momento me quise hacer la racional, no quise ser una exagerada, pero que alguien hable de mí como que estoy muerta es porque o me está deseando la muerte o me quiere muerta. En cualquiera de esas dos circunstancias es una amenaza”.

Con total tristeza y resignación, volvió a la Justicia y salió con un botón antipánico conectado al 911: ante una emergencia, un patrullero debería llegar en un máximo de diez minutos. ¿Qué son 10 minutos para una victima de violencia? Una eternidad, dice Vanina en su posteo. 

Repetir una y otra y otra vez la misma historia frente a los hombres de la justicia

Vanina reconoce que la trataron bien. Pero el sistema la obligó a revivirlo todo: “Te tenés que poner en una situación de vulnerabilidad espantosa y contarlo setecientas veces. El juez tenía toda la historia en la computadora”. Su conclusión: “La justicia todavía es muy machista”. Había algo que también le llamó la atención, en el juzgado no se cruzó con ninguna mujer. Mientras tanto, los varones que le tomaban la denuncia, y la atendían en la fiscalía, si bien la trataron muy bien y ella insiste en que “no tiene ninguna queja”, algo en ellos le daba a entender que no era para tanto, esa pequeña mirada de costadito. “No es tan grave mientras no hablen de vos, mientras no te pase a vos”, les reponde ahora.

Herramientas que no alcanzan y leyes que no abarcan la realidad

“Existen herramientas, pero son obsoletas y son insuficientes. Ninguna de las herramientas que a mí me dio la justicia me asegura que esta persona no se acerque a mí”. Él ya violó una restricción. “La puede violar 75 veces porque lo van a poner preso, a los 20 días va a salir, va a violar la restricción y lo van a poner preso, y nadie tiene perpetua por acoso virtual”.

Conoce a otra mujer acosada por el mismo hombre que tuvo que borrar sus redes, dejar su trabajo y volver al interior con sus padres y que hoy vive con ataques depresivos y de pánico. “Hay mucho desamparo”.

Seguimos hablando de “violencia digital” como si ocurriera en otro lado, en un territorio aparte que se apaga cuando se bloquea la pantalla.

Vanina lo pone en palabras: “Lo que curre en la virtualidad, es algo intangible, y pasa a tu vida real. Y las herramientas que te dan tampoco existen en la vida real, también son intangibles”.

Un posteo hace que ella cambie el recorrido al gimnasio, un video la obliga a avisar en el grupo del edificio, una imagen falsa hecha con IA llega antes que una a una reunión de trabajo. Mientras el acoso entra en el cuerpo y en la rutina, volviéndose un estado de alarma y persecución constante,  la respuesta del Estado se queda en una restricción digital o una aplicación en el celular. En esa brecha quedan, casi siempre, mujeres que tienen que achicar su mundo para seguir habitándolo.

Vanina pide leyes nacionales “severas en serio, no seis meses de prisión no efectiva. Un acosador que tiene seis, siete u ocho víctimas va a volver a acosar”. Ya la contactaron una diputada provincial que trabaja en un proyecto de ley y referentas de MuMaLá Misiones. 

¿Qué espera con este posteo? “Primero esperaría que no se reactive el acoso o que no pase algo más grave. Y después, generar conciencia”. Hoy Vanina pone en riesgo su recién lograda paz, con tal de que esto no quede en una historia más y siente un precedente e impulse a los legisladores a “que ocupen su tiempo en resolver problemas serios y reales de la gente.”.  

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