El rastro de Godoy se perdió el 7 de octubre en una zona de difícil acceso del departamento Esquina. La docente, que trabajaba como directora suplente en la Escuela Rural N° 626 del paraje El Malezal, se comunicó por última vez con uno de sus hijos a las 20:43 de ese miércoles mediante mensajes de texto y WhatsApp. Según la pesquisa, Godoy llegó al establecimiento tras viajar a caballo desde la estancia El Curupí.
“La docente estuvo en la escuela, está comprobado”, aseguró el fiscal Mosquera, quien detalló que el inmueble fue hallado cerrado y con un trapo en la puerta, señal de que la mujer lo acondicionó antes de salir. Si bien una vecina de apellido Leguizamón declaró haberla visto el viernes 9 de octubre a las 14 buscando agua, la familia desconfía de esa versión. “Yo no confío en ninguno de ellos. Son los únicos con los que mi mamá tenía contacto ahí”, expresó Sebastián, el hijo menor de la víctima.
La denuncia formal se presentó el jueves 15 de octubre, luego de que vecinos constataran que la escuela estaba vacía pero con las luces encendidas y pertenencias de la mujer en su interior, como un termo que llevaba siempre. Desde entonces, la búsqueda se tornó compleja. El terreno “juega en contra” debido a la extensión, la maleza y sectores con hasta un metro y medio de agua, lo que obligó a desplegar 90 efectivos, drones, perros, caballos y hasta una antena Starlink para garantizar la comunicación.
Ante la gravedad del caso y la vulnerabilidad de la víctima, el fiscal general de Corrientes, César Sotelo, dispuso el refuerzo de la investigación sumando a la titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas N° 3, María Andrea González. Mientras tanto, la familia aguarda en Goya los resultados de las pericias sobre las prendas ensangrentadas, que podrían ser determinantes para esclarecer qué ocurrió con la maestra rural.