El presidente Javier Milei protagonizó una nueva y encendida confrontación con el periodismo durante la cena de la Fundación Faro, donde arremetió contra medios de comunicación y periodistas tras confirmarse su sobreseimiento en la causa $Libra.
Las duras descalificaciones del mandatario suscitaron una inmediata reacción por parte de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), organizaciones que manifestaron su repudio formal y alertaron sobre la degradación de la convivencia democrática.
Frente a las declaraciones del presidente, ADEPA emitió un comunicado en rechazo a los virulentos ataques formulados en la gala, remarcando que la confrontación se suma a una escalada de hostilidades hacia la prensa. Desde la entidad gremial puntualizaron que “la réplica, la refutación y la aclaración nunca deberían ser reemplazadas por el insulto y el agravio en una sociedad democrática que tolera el disenso y la crítica”.
En sintonía, la entidad empresaria IDEA remarcó que la libertad de prensa y la coexistencia de opiniones diversas resultan pilares esenciales para el desarrollo social y económico.
Mediante una declaración pública, el foro corporativo advirtió: “Quienes fueron elegidos para gobernar deben actuar con responsabilidad y contribuir a un debate público respetuoso. Los agravios a periodistas en el ejercicio de su función contradicen ese deber”.
De esta manera, ambas instituciones exhortaron a sostener una discusión comunitaria basada en la tolerancia y el apego a las normas constitucionales.
La embestida presidencial en la Fundación Faro
Al celebrar la resolución judicial que lo desligó de las acusaciones por supuestas maniobras fraudulentas con criptomonedas, Milei afirmó haber sido blanco de una campaña difamatoria: “Quiero preguntar, y ahora quién me compensa por un año, ocho meses y nueve días de mentiras, calumnias e injurias que buscaron manchar mi buen nombre y honor”.
Asimismo, festejó el accionar de los magistrados “que no se dejaron arrastrar por el circo de los operadores de siempre”.
En la misma línea, el Presidente interpretó el tratamiento mediático de la causa como una tentativa desestabilizadora: “Quedó al descubierto la tremenda operación política y mediática, cuyo único objetivo fue dañar la investidura presidencial. Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron porque somos honestos, porque estamos limpios”.
En su discurso, apuntó de lleno contra el grupo La Nación y mencionó a comunicadores como Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrígues, Natalia Volosin y Luis Novaresio, a quienes catalogó de “ensobrados, corruptos, mercenarios de la mentira y fabricantes seriales de operaciones”, reclamando explicaciones por “toda la basura que difundieron”.