Primera visita: Milei viaja a Catamarca para ver a la militancia y recorrer la Puna

Javier Milei desembarca en Catamarca junto a Karina Milei para reunirse con referentes libertarios y supervisar inversiones de litio en el Salar del Hombre Muerto. El viaje abre tensiones por manifestaciones opositoras y roces con aliados locales.

El presidente Javier Milei. Foto: NA.

La caravana violeta aterriza por primera vez en suelo catamarqueño desde el cambio de gestión nacional, desatando un verdadero torbellino. Lejos de ser una visita meramente protocolar, el desembarco de Javier Milei en la provincia norteña promete combinar un menú cargado de rosca política de cara al armado electoral, discusiones calientes sobre el futuro de la minería cordillerana y un operativo de seguridad blindado para esquivar los reclamos de asambleas sociales que ya avisaron que se harán escuchar en las calles. La comitiva presidencial llega con el reloj apretado, demoras de último momento y un secretismo que mantuvo a la dirigencia local comiéndose las uñas hasta el atardecer.

Al lado del mandatario no faltará su ladera inseparable y secretaria general, Karina Milei, quien viene llevando la batuta en la estructuración de la fuerza libertaria en cada rincón del interior. La parada inicial tiene como escenario un salón reservado en el hotel del casino capitalino, donde un puñado selecto de diez referentes del espacio violeta intentará alinear la tropa distrital. Desde el entorno partidario que comanda el legislador Federico Lencina buscan exhibir este desembarco como un espaldarazo clave para consolidar sellos propios y afianzar acuerdos territoriales, aunque el hermetismo reinante dejó afuera a varios militantes entusiastas que soñaban con una foto multitudinaria o un acto a cielo abierto con discursos encendidos.

La joya blanca de la Puna y los millones del régimen especial

El plato fuerte de la travesía está pensado para concretarse en las alturas puneñas, un territorio estratégico donde se juegan los números gordos de la economía extractiva. Según los preparativos diagramados por el municipio de Antofagasta de la Sierra, el jefe de Estado sobrevolará directo hacia el Salar del Hombre Muerto, tocando pista sin hacer escalas intermedias en el pueblo para supervisar los avances en los obradores de la multinacional Río Tinto. El recorrido apunta a poner en vidriera las ventajas del esquema impositivo conocido como RIGI, que promete blindar proyectos de infraestructura con cientos de millones de dólares, como el ambicioso plan de expansión de Minera del Altiplano para disparar la extracción del metal blanco.

Este movimiento en la cordillera no es un hecho aislado, sino que refuerza una línea de continuidad territorial: pocas semanas atrás, la propia hermana presidencial ya había pisado ese mismo salar para inaugurar las instalaciones de la firma POSCO junto a mandatarios provinciales de la región. Sin embargo, los tironeos de agenda volvieron a meter la cola en el cronograma, ya que Milei optó por tachar su asistencia a los eventos públicos del mediodía en la capital provincial, delegando esa presencia en funcionarios de segundas líneas del área minera y la jefatura de gabinete para evitar exponerse al barro político local y enfocarse exclusivamente en los fierros industriales.

Socios en alerta, la foto con el peronismo y el dilema opositor

La visita encendió además todas las alarmas entre los socios tácticos que apoyan el rumbo económico nacional pero miran con recelo la convivencia con el oficialismo local. Desde bloques afines como el espacio GENERAR reconocieron invitaciones para sumarse al convite libertario, pero dejaron en claro que hay líneas rojas que no piensan cruzar bajo ningún concepto. El malestar radica en las especulaciones sobre un eventual entendimiento electoral entre el armado libertario y la cúpula gobernante de Raúl Jalil, un escenario que para varios opositores históricos catamarqueños resultaría intragable y forzaría una ruptura inmediata de cualquier mesa de concertación hacia futuras batallas en las urnas.

Para estos dirigentes aliados, el gran desafío es lograr que la plana mayor de la Casa Rosada no se quede únicamente con el cuadro de situación idílico que suele pintar el poder provincial en las visitas relámpago, sino que escuche las penurias cotidianas de los vecinos de a pie. Mientras tanto, en las adyacencias del centro capitalino, organizaciones gremiales y colectivos ambientalistas prepararon pancartas y megáfonos para repudiar las políticas de ajuste y el extractivismo a gran escala, convirtiendo el primer viaje presidencial a Catamarca en un tablero de ajedrez donde cada paso, cada silencio y cada reunión reservada dejarán esquirlas de cara a los rearmados políticos que ya se disputan con furia.

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