Un salvataje millonario para destrabar prestaciones cortadas
El trasfondo de esta reestructuración profunda no es otro que una sangría de deudas que tenía al sistema sanitario de las fuerzas prácticamente al borde del colapso. El Tesoro nacional tuvo que comprometer una partida colosal de doscientos diez mil millones de pesos para tapar el rojo acumulado con casi dos millares de entidades de salud, sanatorios privados, colegios de médicos y droguerías de primera línea que venían cortando los servicios de atención ambulatoria, cirugías programadas y despacho de remedios por falta de pago sostenida. En los hechos, conseguir un turno o acceder a una prótesis elemental se había vuelto una verdadera odisea para miles de afiliados a lo largo y ancho del mapa nacional.
El mapa de los reclamos financieros incluye a una treintena de firmas proveedoras gigantescas que concentran el grueso de los pagarés vencidos, pero la bronca también se extiende a pequeños laboratorios de barrio y farmacias independientes que ya no soportaban financiar las demoras en los cobros. La tensión había trepado tanto en las últimas semanas que provocó la dimisión intempestiva del coronel retirado que venía comandando la transición administrativa, dejando al descubierto que la crisis operativa del sistema superaba con creces los cálculos iniciales de los funcionarios civiles de la cartera de Defensa.
Fin de las adscripciones y repliegue de los efectivos a sus cuarteles
Otro de los capítulos más picantes del texto oficial apunta de lleno al personal de seguridad que cumplía funciones auxiliares en las oficinas de atención al público o tareas de maestranza dentro de la obra social. Los uniformados de Prefectura Naval y Gendarmería Nacional deberán hacer las valijas y regresar a sus bases, cesando de forma inmediata cualquier comisión de servicios o pase administrativo en el organismo disuelto. Con esta disposición, el Ejecutivo busca no solo cortar con la dispersión burocrática de efectivos formados para patrullar calles y ríos, sino también concentrar la dotación de la nueva entidad exclusivamente en personal civil especializado en la gestión sanitaria.
En cuanto al destino de los agentes civiles que gozan de estabilidad contractual en planta permanente pero no sean reclamados por la nueva estructura, el Ministerio de Defensa absorberá las obligaciones laborales remanentes, manteniéndolos en condición de disponibilidad temporaria hasta que se resuelva su reubicación en otras áreas del aparato estatal o su desvinculación definitiva conforme a las leyes de empleo público. La transformación sanitaria de las Fuerzas Armadas entra así en su tramo más delicado: la Casa Rosada busca demostrar que puede sanear un agujero fiscal crónico sin dejar desamparados a los uniformados que dependen a diario de una receta o una internación de urgencia.