Brasil convocó a la diplomática argentina en Brasilia por la fuga de Bolsonaro hacia Eeuu.

El Palacio de Itamaraty solicitó información oficial sobre la presunta intervención del gobierno de Javier Milei en el traslado del senador brasileño. La administración de Lula da Silva optó por un reclamo de bajo perfil para evitar una mayor escalada en la tensión bilateral.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) convocó a la encargada de negocios de la embajada argentina en Brasilia, Emilia Cortés, para solicitar explicaciones formales sobre la eventual participación del gobierno de Javier Milei en la salida del senador Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. El legislador abandonó territorio brasileño el miércoles 28 de octubre y arribó a la ciudad de Miami tras utilizar una ruta de escape que atravesó la Argentina y Ecuador.

El encuentro se llevó a cabo el jueves 29 de octubre en la sede de la diplomacia brasileña, duró apenas unos minutos y estuvo encabezado por João Marcelo Galvão de Queiroz, embajador a cargo del Departamento de Mercosur de Itamaraty. Según fuentes diplomáticas, el objetivo de la cita no fue emitir una reprimenda ni expresar la desaprobación formal del gobierno, sino recabar información precisa sobre los movimientos del legislador y el presunto rol de figuras de la Casa Rosada en la operación.

La administración de Luiz Inácio Lula da Silva optó deliberadamente por mantener el episodio bajo un estricto perfil bajo. Al evitar que Cortés fuera recibida por la cúpula ministerial, el Palacio de Planalto buscó que la situación no se convierta en un “Fla-Flu” (expresión brasileña que alude al clásico de fútbol para describir un enfrentamiento directo). Este paso protocolar estándar responde a la directiva de evitar una nueva crisis abierta tanto con la gestión de Milei como con la administración de Donald Trump en Estados Unidos.

Este pedido de información representa el primer contacto formal entre ambas cancillerías tras la huida de Bolsonaro, y se produce en el marco de un vínculo diplomático fuertemente deteriorado. Emilia Cortés asumió la conducción de la embajada argentina luego de que Itamaraty decidiera rebajar las relaciones bilaterales al nivel de encargados de negocios. Aquella medida, que forzó la salida del embajador argentino Daniel Raimondi en el mes de agosto, fue una respuesta directa de Brasilia ante los reiterados cruces públicos entre Milei y Lula da Silva vinculados al respaldo del mandatario argentino hacia la familia Bolsonaro.

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