La venta de la filial argentina de Supermercados DIA ingresó en su fase definitoria. El proceso, que los accionistas de la cadena española encomendaron al banco Santander meses atrás, avanzó hasta la recta final con la preselección de tres grupos inversores interesados en adquirir la compañía, en una operación que rondaría los USD 100 millones.
Según pudo saber Infobae, aunque todavía no se firmó un acuerdo definitivo, las ofertas económicas vinculantes ya fueron presentadas tras una exhaustiva etapa de due diligence (revisión detallada de habilitaciones comerciales, contratos de franquicias, alquileres y contingencias laborales).
Los candidatos que se disputan el control de los 991 establecimientos que DIA opera en el país son tres jugadores de distinto perfil:
Grupo de Narváez (GDN): El holding liderado por el empresario Francisco de Narváez figura, según fuentes del mercado, como el principal favorito para quedarse con la cadena. GDN posee vasta experiencia en el sector supermercadista tras la adquisición de las operaciones locales de Walmart (hoy bajo la marca Changomás) y su histórica vinculación con Casa Tía. Recientemente, también estuvo cerca de adquirir Carrefour Argentina, en una operación que finalmente quedó trunca.
Intercorp: Uno de los principales conglomerados empresariales de Perú. Cuenta con fuerte experiencia en el retail internacional, operando cadenas como Plaza Vea, Makro y Mass, abarcando desde hipermercados hasta tiendas de proximidad.
PedidosYa: La popular plataforma de entregas a domicilio representa el perfil más rupturista entre los candidatos, sumando a la compulsa el componente tecnológico y logístico de la “última milla”.
La cuenta regresiva regulatoria
Uno de los motores que aceleran las definiciones de esta venta es una fecha clave en el calendario regulatorio argentino. El 17 de noviembre de 2026 comenzará a regir el sistema de control previo de concentraciones económicas, establecido por la Ley de Defensa de la Competencia (27.442). Bajo este nuevo esquema de régimen suspensivo, las fusiones y adquisiciones empresariales deberán obtener una autorización estatal previa antes de concretarse formalmente. Cerrar el trato antes de esa fecha límite simplificaría significativamente los trámites burocráticos para ambas partes.
Además de este reloj legal, la relación administrativa de DIA con las autoridades nacionales experimentó una notoria mejora en los últimos meses. La cadena se vio beneficiada por una reciente modificación normativa que permite el pago voluntario de multas por infracciones a Defensa del Consumidor con una reducción del 50%. A esto se suma el cese de las inspecciones gubernamentales por programas de controles de precios (ya derogados), aunque persisten las auditorías habituales sobre exhibición de precios, balanzas y transparencia fiscal.
Un mercado que se concentra ante la caída del consumo
La eventual transferencia de DIA se da en un contexto económico complejo para el sector minorista. Según datos de la consultora Scentia, las ventas de consumo masivo en los supermercados de cadena cayeron un 2,6% interanual en septiembre, acumulando una contracción del 3,8% en lo que va del año.
Ante la falta de recuperación sostenida del consumo interno, el retail argentino parece encaminarse hacia un proceso de concentración empresarial. La estrategia de los grandes jugadores es ganar escala y absorber a competidores para ampliar su red de sucursales en un mercado que actualmente se achica, como ya ocurrió con la reciente compra de parte de los hipermercados Libertad por parte de La Anónima.