El juicio oral y público contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian “El Gringo” Díaz entró en una jornada decisiva. Este lunes, el exlíder de las bandas de rock Viejas Locas e Intoxicados arribó a la sede del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 29 para declarar por primera vez desde que comenzó el proceso judicial.
El músico llegó al edificio porteño ubicado en la calle Paraguay al 1500 cerca de las 11 de la mañana, media hora antes del inicio pautado para la audiencia número 17. Su traslado se realizó a bordo de una ambulancia y bajo estricta supervisión de profesionales de la salud, dado que se encuentra internado de manera involuntaria en una clínica psiquiátrica de la localidad bonaerense de Castelar desde el pasado 2 de octubre.
A diferencia de otras jornadas, Álvarez ingresó en total hermetismo, esquivando los micrófonos y sin formular declaraciones a los medios de prensa que aguardaban en la puerta rodeados por efectivos de la Policía de la Ciudad. Estuvo escoltado en todo momento por su hermana Silvina Álvarez y su mánager, Santiago Ruiz.
La expectativa por la palabra del artista es máxima. Cuando el debate comenzó el pasado 10 de agosto, el presidente del Tribunal le consultó si iba a prestar declaración indagatoria. En aquella oportunidad, “Pity” se limitó a responder: “Más adelante”. Tras casi tres meses de audiencias, en los que debió seguir gran parte del proceso por videoconferencia debido a su frágil estado de salud, finalmente se sentará frente a los magistrados.
Además de la esperada indagatoria del acusado, la agenda judicial de este lunes prevé las declaraciones de dos testigos particulares. Por un lado, expondrá el perito Ezequiel Mercurio, cuyo análisis resulta fundamental para el tribunal a la hora de comprender el cuadro de salud mental del cantante. Por otro lado, testificará el padre César Scicchitano Tagle, popularmente conocido en el ambiente musical como el “cura rockero”, quien mantiene un estrecho vínculo de amistad y contención con el acusado desde hace años.
El estado clínico de Álvarez ha sido el eje central de las controversias y las interrupciones en este juicio. De los 83 días que han transcurrido desde el inicio del debate, el cantante lleva 39 días hospitalizado. Su derrotero médico reciente incluye un ingreso de urgencia al Hospital Tornú por un cuadro de hipertensión y su posterior derivación al centro psiquiátrico de Castelar. Incluso, el 2 de septiembre debió ser retirado de los tribunales hacia el Hospital Fernández tras sufrir una descompensación. “Me bajó un poco la presión de escuchar a los peritos”, justificó en aquel entonces tras recibir el alta.
Mientras el juicio transita su etapa final, la defensa de Álvarez mantiene firme su estrategia: sostienen profundos cuestionamientos sobre la capacidad cognitiva y psicológica del músico para afrontar el rigor del proceso penal. En paralelo, sus abogados aguardan una resolución del Tribunal Superior de Justicia porteño respecto a tres recursos de queja presentados, los cuales podrían redefinir el futuro judicial del músico.