Rodolfo D’Onofrio estalló en redes por la temprana expulsión de Martínez Quarta en el Superclásico, apuntando al VAR y a la AFA. El expresidente de River los tildó de ladrones, recordó un penal omitido en el clásico anterior y denunció favoritismos.
Rodolfo D’Onofrio estalló en redes por la temprana expulsión de Martínez Quarta en el Superclásico, apuntando al VAR y a la AFA. El expresidente de River los tildó de ladrones, recordó un penal omitido en el clásico anterior y denunció favoritismos.

Rodolfo D’Onofrio estalló de bronca en sus redes sociales tras la tarjeta roja a Lucas Martínez Quarta, apuntando directamente contra los encargados de impartir justicia y la cúpula que maneja los hilos del arbitraje nacional. El exmandatario de la banda roja, referente ineludible de la época dorada y fiel ladero del actual oficialismo de la institución, no se guardó absolutamente nada: acusó de ladrones a quienes toman las decisiones detrás de las pantallas y aseguró que el torneo doméstico está completamente desvirtuado para beneficiar siempre a las mismas camisetas.
La jugada de la discordia se dio apenas arrancaba el compromiso, cuando una infracción del zaguero central millonario derivó en el llamado de la cabina tecnológica a cargo de Silvio Trucco, provocando que el juez principal Nicolás Ramírez modificara su sanción inicial y mandara al vestuario al defensor. Esa determinación tempranera desarticuló por completo los planes del equipo y enfureció a los hinchas, pero la voz más explosiva fue la del exdirigente del sweater rojo, quien denunció favoritismos escandalosos hacia los amigos del poder. Sin pelos en la lengua, el exmandatario advirtió que tarde o temprano la impunidad se va a terminar para aquellos que manchan la pelota, sosteniendo que el hincha argentino merece un espectáculo transparente y sin trampas desde las sombras.
La bronca de D’Onofrio no se quedó en un simple descargo aislado por lo vivido este fin de semana, sino que rascó una herida que venía abierta desde el último choque disputado en el Monumental. Con el teclado al rojo vivo, el expresidente de River trajo al presente el penal no cobrado sobre Martínez Quarta en el clásico previo, cuando Lautaro Blanco lo desestabilizó burdamente en el área chica y la tecnología miró convenientemente para otro lado. En aquella oportunidad, las pantallas estaban bajo la tutela de Héctor Paletta, quien prefirió hacer la vista gorda y ni siquiera molestó a Darío Herrera para que revisara la acción en el monitor de campo.
Para el dirigente, esa doble vara a la hora de trazar líneas o frenar las imágenes es la prueba definitiva de que existe un sesgo premeditado. D’Onofrio sentenció que siempre terminan acomodando los fallos para beneficiar al mismo sector, asegurando que guardar silencio frente a semejante despropósito sería convertirse en cómplice de un papelón histórico. El recordatorio caló hondo entre los fanáticos riverplatenses, quienes inundaron los comentarios virtuales respaldando cada una de sus palabras y remarcando que el club viene siendo sistemáticamente perjudicado en los cruces mano a mano por interpretaciones arbitrales insólitas.
La reacción visceral del extitular millonario no es un hecho aislado, sino que resucita aquel famoso lema acuñado por Marcelo Gallardo que invitaba a caminar con los ojos bien abiertos dentro del fútbol doméstico. Durante toda la semana previa, en el mundo River se palpaba una desconfianza total hacia la designación de las autoridades del partido, previendo que cualquier roce dudoso en las áreas terminaría jugando en contra del elenco de Núñez. La roja directa a su defensor estrella a los pocos minutos de juego confirmó los peores presagios de la comisión directiva y encendió una hoguera política que promete sumar nuevos capítulos en los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino.
El descargo de D’Onofrio marca también un quiebre en la postura habitualmente diplomática que suele mostrar el expresidente, demostrando que la paciencia con las polémicas tecnológicas llegó a un límite infranqueable. Las críticas abiertas del exmandatario sacuden las oficinas de la AFA y ponen bajo la lupa la transparencia del VAR, un sistema que llegó con la promesa de traer justicia matemática pero que semana tras semana queda envuelto en sospechas de manipulación discrecional.
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