Cruces y máxima tensión en el recinto por la reforma del trabajo

Patricia Bullrich protagonizó un duro cruce en el Senado al rechazar comparaciones del kirchnerismo entre la reforma laboral y el nazismo. Entre gritos y pedidos de orden, la legisladora defendió la ley como una herramienta necesaria para eliminar privilegios sindicales.

Senadores PJ. Foto: Antonio Becerra

La deliberación en el Senado alcanzó su punto más crítico cuando la referente oficialista, Patricia Bullrich, protagonizó un agrio intercambio con la bancada kirchnerista. Los ánimos se caldearon luego de que el legislador formoseño José Mayans equiparara el espíritu de la nueva ley con consignas utilizadas en los centros de exterminio del nazismo. La senadora de La Libertad Avanza rechazó tajantemente el paralelismo, calificándolo de inapropiado para el ámbito democrático, y mantuvo un fuerte cruce verbal con la opositora Juliana Di Tullio, a quien exigió silencio para poder continuar con su alocución. Durante su intervención, Bullrich también recordó la situación judicial de la exmandataria Cristina Kirchner, lo que generó gritos y protestas desde los escaños peronistas.

En su discurso de cierre, la jefa del bloque gubernamental defendió la normativa como una herramienta de transparencia destinada a desarticular estructuras de privilegios y corrupción que, a su juicio, mantienen estancado al país. Ante las acusaciones de la oposición sobre la celeridad del tratamiento y las modificaciones de última hora, la legisladora sostuvo que el proyecto busca brindar soluciones tangibles frente a un modelo laboral agotado que solo ha fomentado el empleo público y la precariedad. Aseguró que la iniciativa responde a un mandato de libertad para los trabajadores y empleadores, negando que el oficialismo busque victorias simbólicas, sino una transformación real de la matriz productiva nacional.

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