La sanción de la denominada “ley de inocencia fiscal”, aprobada junto al Presupuesto 2026, ha generado un sismo jurídico en los tribunales federales. La norma elevó de manera drástica los umbrales económicos para que la evasión sea considerada un delito: la evasión simple pasó de $1,5 millones a $100 millones, mientras que la agravada saltó de $15 millones a $1000 millones.
Este cambio normativo, sumado al principio constitucional de la ley penal más benigna, provocó que entre el 80% y el 90% de las causas en trámite pierdan sustento legal. Según fuentes judiciales, en algunos despachos donde se tramitaban más de 300 expedientes, hoy solo quedan cuatro en pie.
El fin de la resistencia fiscal
A diferencia de reformas anteriores, donde el Ministerio Público Fiscal y el organismo recaudador solían apelar los cierres, el escenario actual muestra un alineamiento inédito:
ARCA (ex AFIP): Instruyó a sus equipos legales a aplicar de forma “universal e irrestricta” la retroactividad de la nueva ley.
Justicia: Jueces de Casación ya comenzaron a revertir condenas previas. La semana pasada, la Sala III dejó sin efecto la sentencia de 2 años y 6 meses de prisión contra el empresario del calzado Guillermo Gotelli, al considerar que los montos por los que fue juzgado (entre 2012 y 2015) hoy son inferiores al mínimo legal.
¿Amnistía o eficiencia?
El debate divide aguas en Comodoro Py. Para sus detractores, la medida funciona como una “amnistía fiscal” encubierta que fomenta la impunidad. Sin embargo, magistrados como Mariano Borinsky y Marcelo Aguinsky defienden la reforma bajo la premisa de que el Estado debe concentrar sus recursos penales en los “peces gordos”, desplazando los casos menores al ámbito administrativo para agilizar el cobro de multas.
Bajo este nuevo paradigma, solo los casos de gran magnitud siguen su curso penal. Un ejemplo es la causa contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), donde su presidente Claudio “Chiqui” Tapia fue llamado a indagatoria por una presunta evasión de $19.000 millones, monto que supera largamente los nuevos y elevados topes de la ley.