En una jornada clave para el rearmado de la estrategia oficial, el presidente Javier Milei convocó a su equipo de gestión en la Casa Rosada para unificar criterios antes del inicio del año legislativo. El encuentro, que contó con la presencia de la plana mayor del Gobierno, sirvió para repasar lo que en Balcarce 50 califican como los hitos de “la gestión más reformista de la historia” y para delinear los objetivos políticos de 2026.
El Jefe de Estado les solicitó a sus ministros carpetas técnicas con las transformaciones pendientes en cada cartera. Esta aceleración responde a una lectura política de Karina Milei, quien entiende que el margen de maniobra legislativo debe aprovecharse antes de que el calendario electoral de 2027 comience a dominar la agenda de los gobernadores. Bajo la nueva impronta del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Ejecutivo busca un monitoreo más exhaustivo para “cerrar filas” ante un escenario económico que aún genera dudas en diversos sectores.
Entre los ejes centrales que Milei expondrá el próximo domingo 1 de marzo por la noche ante la Asamblea Legislativa, se destacan tres reformas estructurales:
Reforma Penal: El envío del nuevo Código Penal para endurecer penas.
Reforma Tributaria: Un esquema que aún se encuentra en etapa de estudio técnico.
Reforma Política: Perfeccionamiento de la Boleta Única de Papel (BUP), eliminación de las PASO y cambios en el financiamiento partidario.
Desde el entorno presidencial admitieron la preocupación por el cierre de fábricas, pero justificaron estos indicadores como el “costo del reordenamiento macroeconómico” necesario para parir un nuevo régimen. El oficialismo confía en que la inflación continuará en descenso a medida que se fortalezca la demanda de dinero y se logre la estabilidad fiscal definitiva.
Del cónclave participaron figuras centrales como el asesor Santiago Caputo, el titular de Diputados, Martín Menem, y los ministros Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Sandra Pettovello, entre otros. La reunión funcionó como un gesto de autoridad y cohesión interna en la previa de un discurso dominical que promete marcar el tono de la relación entre la Casa Rosada y el Congreso para el resto del período ordinario.