Transformación militar y costo humanitario
La capacidad defensiva ucraniana experimentó una mutación tecnológica desde el inicio de las hostilidades. Zelenskiy destacó que el país pasó de solicitar equipos básicos a producir anualmente más de tres millones de drones FPV.
Mencionó además el desarrollo de armamento nacional de largo alcance, como los sistemas Neptuno y Palianytsia, que permitieron trasladar los impactos a territorio ruso, afectando infraestructuras militares y refinerías de petróleo.
Pese a estos avances, el panorama social es crítico. Alrededor de seis millones de refugiados abandonaron el país y otros tres millones permanecen como desplazados internos.
La red eléctrica nacional, debilitada por constantes ofensivas, enfrentó el invierno más complejo desde el inicio de la guerra, lo que profundizó el estancamiento de la economía y el agotamiento de la población civil.
El estancamiento de la vía diplomática
En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró que Rusia se encuentra en una confrontación ampliada con las naciones occidentales. Aunque manifestó que el gobierno ruso permanece abierto a la diplomacia, no precisó fechas para futuros encuentros.
En paralelo, las negociaciones impulsadas por Estados Unidos se encuentran detenidas por las disputas territoriales, dado que Rusia exige el control de la región de Donetsk y Ucrania se niega a ceder tierras por las que miles de ciudadanos murieron.
El futuro del conflicto armado parece depender de la estabilidad del apoyo externo y la capacidad de resistencia interna. Zelenskiy insistió en que cualquier acuerdo de paz debe ser digno y aceptado por la sociedad ucraniana, sin traicionar los sacrificios realizados durante estos 1.462 días de lucha armada.