Por qué algunos cerebros quedan atrapados en el duelo

Investigaciones sobre el Trastorno de Duelo Prolongado revelan que el 5 % de las personas sufre alteraciones en circuitos de recompensa y memoria, dificultando la adaptación a la pérdida definitiva de un ser querido.

Intenso anhelo por fallecido persiste más de 12 meses en 5% de casos. Foto: Web.

La ciencia comenzó a desentrañar por qué algunas personas permanecen atrapadas en el dolor de la pérdida mientras la mayoría logra avanzar. El Trastorno de Duelo Prolongado (TDP), incluido en el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría en 2022, afecta a una de cada veinte personas. Estudios recientes indican que esta condición no es una simple extensión del duelo común, sino una respuesta neurobiológica distinta.

Richard Bryant, investigador de la Universidad de Nueva Gales del Sur, identificó cambios profundos en los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa en pacientes con TDP.

A diferencia de quienes atraviesan un duelo típico, estas personas muestran una activación inusual en el núcleo accumbens al enfrentar recuerdos del fallecido. Este mecanismo, encargado de procesar la motivación, parece quedar “anclado” a la figura de la persona perdida.

Diferencias con otros trastornos

La evidencia neurobiológica permite distinguir el TDP de otras afecciones como la depresión o el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Mientras que el TEPT suele generar conductas de evitación, el cerebro con duelo prolongado manifiesta una predisposición persistente hacia los recuerdos del ser querido.

Joseph Goveas, de la Facultad de Medicina de Wisconsin, señaló que identificar estos mecanismos específicos ayuda a evitar diagnósticos erróneos.

Las regiones como la amígdala y el hipocampo derecho, involucradas en las emociones y la memoria, presentan una mayor actividad ante imágenes relacionadas con la muerte. Por el contrario, estas áreas se desactivan frente a estímulos positivos, lo que reduce la capacidad de los afectados para experimentar alegría en su vida cotidiana.

Hacia un tratamiento específico

A pesar de los avances, la aplicación de escaneos cerebrales para diagnósticos masivos resulta poco viable. Katherine Shear, docente de la Universidad de Columbia, explicó que la complejidad del duelo dificulta su análisis mediante una única tomografía.

Sin embargo, la detección temprana permite intervenciones oportunas que van desde grupos de apoyo hasta psicoterapias especializadas.

Un dato relevante para la práctica clínica es que el TDP no suele responder a los antidepresivos convencionales. No obstante, la combinación de fármacos con terapia dirigida resulta efectiva cuando el trastorno coexiste con la depresión mayor. La comprensión de estos procesos biológicos busca ofrecer consuelo y soluciones a quienes sienten que su reloj emocional se detuvo.

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