Ueno: la primera tortilla envasada lista para comer

Emprendedores argentinos importaron tecnología europea para producir 200.000 tortillas mensuales. El producto, sin gluten y con 65 días de vida útil, ya llegó a las góndolas de las principales cadenas de supermercados nacionales.

La tortilla de bodegón ahora llega envasada. Foto: Web.

El mercado de los alimentos listos para consumir incorporó un actor que apuesta por la tradición gastronómica local con procesos industriales. Tras un viaje a España, un grupo de amigos detectó una vacante en el sector de refrigerados: la ausencia de la tortilla de papas envasada al vacío, un producto básico en las góndolas europeas. Bajo la marca Ueno, la iniciativa pasó de una producción hogareña a una planta industrial con capacidad para elaborar 200.000 unidades por mes.

Del patio a la fábrica

Ignacio Santa Cruz y Federico Morena, con experiencia previa en el ámbito de las empresas emergentes tecnológicas, iniciaron el proyecto en enero de 2023. La inversión inicial de US$ 5.000 se destinó a las primeras pruebas artesanales.

Ante el crecimiento de la demanda, que colapsó la estructura inicial de cocinas prestadas, los socios incorporaron maquinaria especializada desarrollada en España, el único país que fabrica tecnología específica para este plato.

Ubicada en Villa Lynch, la planta de 400 metros cuadrados permitió estandarizar un producto que hoy pesa 470 gramos y se comercializa libre de gluten. Los registros contables de la firma reflejan la expansión: de una facturación de $9 millones en 2023, proyectaron cerrar 2025 con ingresos cercanos a los $600 millones.

Estrategia de comercialización

La empresa diversificó sus ingresos mediante cuatro canales. Además de la venta bajo marca propia, que representa la mitad de su volumen, producen “marcas blancas” para grandes cadenas de retail y suministran el formato neutro para el sector gastronómico. Actualmente, las unidades se encuentran en las heladeras de firmas como Carrefour, Coto y Día, con un precio de venta sugerido de $7.900.

La logística representó uno de los mayores desafíos para el equipo fundador. Tras intentar una distribución directa, optaron por integrarse a grandes distribuidores y plataformas de entrega inmediata. Esta estructura permitió que el producto alcance una vida útil de 65 días, permitiendo su consumo frío o tras un breve calentamiento en sartén o microondas.

Escalamiento y exportación

El plan de negocios para 2026 contempla la apertura de una nueva ronda de inversión por US$ 500.000. El capital se destinará a una segunda línea de producción para ampliar el catálogo, que incluirá variantes con chorizo colorado, espinaca y opciones sin cebolla.

Paralelamente, la dirección inició gestiones para exportar unidades congeladas a Chile, Uruguay y Estados Unidos durante el segundo semestre del año en curso.

La consolidación de este producto en el mercado argentino dependerá de la adopción de nuevos hábitos por parte de un consumidor acostumbrado a la elaboración casera. ¿Logrará la industria alimentaria equiparar el estándar de calidad de la cocina tradicional en un plato tan emblemático para el paladar local?

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