Respuestas biológicas al entorno estable
La investigación, publicada en 2025, incluyó el monitoreo de niveles de cortisol en 50 ejemplares de diversas razas de gatos, desde siameses hasta mestizos. Los resultados indicaron que la hormona del estrés descendió significativamente cuando los gatos permanecieron cerca de sus “favoritos”, definidos estos como los individuos que mantuvieron horarios fijos de alimentación y juego.
Finka subrayó que esta valoración del entorno estable es una herencia directa del origen salvaje de la especie. La evidencia científica sugiere que, para un gato, la seguridad no se traduce en juguetes costosos o atención constante, sino en la ausencia de sorpresas en su territorio.
En el contexto de Argentina, donde el 25% de las familias conviven con mascotas, estos hallazgos explican por qué algunos integrantes del hogar sufren el rechazo sistemático del animal pese a sus intentos de acercamiento.
Adaptación en hogares multifamiliares
Aunque el estudio identificó la existencia de una persona favorita, también destacó la inteligencia adaptativa de los felinos. Los animales demostraron capacidad para rotar sus atenciones según el contexto, lo que indica que el vínculo es dinámico y puede fortalecerse mediante ajustes en la conducta humana.
Expertos recomendaron establecer momentos fijos para la interacción y la provisión de alimento como método para mejorar el bienestar animal.
La investigación dejó planteadas nuevas interrogantes sobre la convivencia en entornos de alta variabilidad. Ante la tendencia actual de horarios laborales irregulares, cabe preguntarse si la falta de rutinas humanas derivará en un incremento de patologías vinculadas al estrés en los gatos domésticos de las grandes urbes.