La actividad manufacturera argentina registró una profundización de su tendencia negativa durante el primer mes del año. Según el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), el indicador se posicionó en 36,5 puntos, lo que representó una caída de 7,5 unidades respecto a la medición anterior. Este resultado ubicó a la industria por decimoquinta vez consecutiva debajo del umbral de expansión.
El relevamiento, realizado entre 644 empresas de todo el país, reveló que el 53,3% de las fábricas experimentó una contracción en sus niveles de producción. La situación fue similar en el mercado interno, donde el 54,7% de las firmas informó una disminución en sus ventas.
En contraste, solo el 13,3% de los consultados logró incrementos en ambos indicadores, marcando uno de los registros más bajos de la serie histórica para un mes de enero.
Tensiones y reclamos sectoriales
La difusión de estos datos ocurrió tras el cruce público entre el Poder Ejecutivo y los referentes fabriles. El presidente de la Nación, Javier Milei, cuestionó la competitividad de grandes empresarios del sector siderúrgico y de aluminio durante la apertura de sesiones del Congreso.
En respuesta, la entidad presidida por Martín Rappallini solicitó respeto para quienes generan empleo e inversión, mientras los industriales manifestaron su intención de recuperar un diálogo basado en el reconocimiento de su rol social.
Más allá del clima político, el informe técnico subrayó que la caída de la demanda interna constituye el principal obstáculo para el 46,1% de las empresas. Asimismo, surgió una nueva preocupación: la dificultad para competir con bienes importados.
Esta variable, que no figuraba en los registros de finales de 2024, representó en enero de 2026 el 19,4% de las inquietudes empresarias, desplazando al problema de los costos operativos que solía liderar las estadísticas.