Las manchas que no se van después del verano pueden ser melasma

Con el fin de la temporada estival, muchas personas notan que ciertas manchas en el rostro persisten semanas después. La dermatóloga Florencia Piatigorsky explica qué es el melasma, por qué reaparece cada año y cómo tratarlo a tiempo.

El verano dejó su huella. Y no siempre de la manera que esperamos. Muchas personas llegan al otoño notando manchas en el rostro que, a diferencia de un bronceado, simplemente no desaparecen. Lo que en principio puede parecer una marca típica del sol podría ser, en realidad, melasma: una condición cutánea crónica frecuente y muchas veces subdiagnosticada.

La doctora Florencia Piatigorsky (MN 171433), especialista en medicina estética, explica que el melasma es una hiperpigmentación de tono marrón-grisáceo que aparece de forma simétrica en zonas fotoexpuestas: frente, mejillas, labio superior y mentón. Afecta entre el 80 y el 90% de los casos a mujeres, con inicio habitual entre los 20 y los 50 años, y pico de frecuencia entre los 30 y los 40.

No es una mancha común del verano

A diferencia de otras hiperpigmentaciones, el melasma tiene un componente hormonal, inflamatorio y vascular que va mucho más allá de la exposición solar. Sus principales desencadenantes son:

  • Radiación ultravioleta (UVA/UVB)
  • Luz visible, incluyendo la de pantallas
  • Embarazo y anticonceptivos hormonales
  • Terapias hormonales
  • Predisposición genética
  • Inflamación cutánea previa
  • Tratamientos cosméticos agresivos

Su impacto no es solo estético. Más del 60% de las personas afectadas reporta consecuencias en su autoestima, imagen corporal y calidad de vida, aun cuando la condición no genera síntomas físicos.

¿Por qué vuelve cada año?

El melasma tiene comportamiento crónico y recurrente. Las manchas pueden aclararse durante los meses de menor radiación, pero la piel pigmentada mantiene una “memoria” biológica que las reactiva ante cualquier estímulo: el sol, el calor o incluso exposiciones breves sin protección adecuada.

Señales para consultar al médico:

  • Manchas difusas y simétricas en el rostro
  • Ubicadas en el centro: frente, mejillas, mentón
  • Se oscurecen con el sol
  • No mejoran con cosméticos comunes

El diagnóstico médico es fundamental para diferenciarlo de lentigos solares, hiperpigmentación postinflamatoria u otras lesiones pigmentadas, y puede requerir herramientas como luz de Wood o dermatoscopía.

¿Cuándo y cómo tratarlo?

El período post-verano suele ser un momento favorable para iniciar tratamientos intensivos, ya que disminuye la radiación acumulada y es más sencillo sostener la protección solar. El abordaje es integral y sostenido:

  • Fotoprotección estricta SPF 50+ como base de cualquier tratamiento
  • Barreras físicas: sombreros, anteojos
  • Despigmentantes tópicos indicados por un profesional
  • Regulación de la inflamación cutánea
  • Procedimientos médicos seleccionados según cada caso
  • Mantenimiento a largo plazo

Los tiempos son reales: mejoras iniciales en semanas, evaluación real en meses y mantenimiento continuo. No existen soluciones inmediatas sin riesgo de rebote.

“El melasma se controla, no se elimina de un día para otro”, resume la especialista. Detectarlo a tiempo y sostener la fotoprotección diaria son las claves para evitar que las manchas se profundicen y se vuelvan cada vez más difíciles de manejar.


Dra. Florencia Piatigorsky — MN 171433 — Especialista en medicina estética — @f.p.skin

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