Crisis industrial: la Argentina pierde 160 empleos por día

Informe de la UBA confirma que la industria manufacturera atraviesa su mayor desplome en 20 años. Con una caída de producción del 8,8% y fábricas operando a mitad de máquina, el sector retrocede a niveles de participación económica previos a 1945.

La actividad industrial registró un repunte mensual del 3,2% en marzo. Foto: NA.

La industria argentina consolidó en 2025 su proceso de contracción más severo de las últimas dos décadas, superando incluso las caídas registradas durante la pandemia y la crisis de 2009.

Según un informe del Centro de Estudios de Historia Económica (CEHEAL) de la UBA, el sector manufacturero redujo su peso en la economía del 16,5% al 13% en el último bienio. Este fenómeno, calificado como una “reprimarización”, devolvió a la industria a niveles de relevancia económica similares a los de la segunda posguerra.

Investigadores detallaron que el “rebote técnico” de principios de 2025 se agotó rápidamente por el atraso cambiario y la parálisis del consumo interno. Actualmente, 22 de las 24 ramas fabriles operan en rojo, mientras que la utilización de la capacidad instalada en las plantas promedia un crítico 58%.

Destrucción masiva de puestos de trabajo

El impacto social de la crisis económica se traduce en una destrucción de empleo sin pausa. Entre fines de 2023 y mediados de 2025, el sector eliminó aproximadamente 100.000 puestos de trabajo, sumando el ámbito formal e informal. Esta cifra equivale a una pérdida de 5.000 empleos mensuales o un promedio de 160 despidos por jornada.

Si se considera únicamente el empleo registrado, la industria elimina 77 puestos por día. Esta dinámica llevó a que el salario real del obrero industrial retrocediera hasta niveles de 2007. Según el informe, uno de cada cuatro empleos privados que desaparecieron en la actual administración pertenecían al sector fabril.

El golpe de las importaciones usadas

El sector de bienes de capital —maquinaria clave para la tecnología— sufrió una baja del 24% en su producción. Esta caída se profundizó por el Decreto 273/2025, que permitió la entrada masiva de maquinaria usada sin certificados previos. De hecho, la importación de maquinaria agrícola usada se multiplicó por ocho entre mayo y octubre de 2025.

Luis Manini, presidente de CIPIBIC, advirtió en el estudio que la competencia con el sudeste asiático es imposible bajo las condiciones actuales de costos locales. “Si no hay industria, no hay manera de darle un trabajo digno a 50 millones de habitantes”, sentenció el dirigente.

Desinversión y cierres históricos

El panorama para el próximo año no prevé alivio. El proyecto de Presupuesto 2026 contempla un recorte del 50% en los recursos destinados a la promoción industrial. Este escenario ya provocó el retiro o cierre de plantas de firmas emblemáticas como SKF, tras 90 años en el país, y Whirlpool.

El bucle de desindustrialización se retroalimenta: la falta de inversión impide el crecimiento y la recesión ahuyenta los capitales. Investigadores de la UBA concluyeron que, sin políticas activas, el país se encamina a una pérdida irreversible de sus capacidades tecnológicas y productivas.

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