Joaquín Morales Solá: “Milei confunde el afuera con el adentro”

Morales Solá critica el discurso agresivo de Milei en Nueva York contra Paolo Rocca, advirtiendo que espanta inversores mientras la crisis interna se agrava. Con un 60% de trabajadores salteando comidas, cuestiona también su beligerancia internacional no consultada contra Irán.

Joaquín Morales Solá

La paradoja de Nueva York

El destacado editorialista, Joaquín Morales Solá, analiza la reciente participación de Javier Milei en la Argentina Week en Nueva York como un evento marcado por la contradicción. A pesar del objetivo de seducir a inversores internacionales en la sede del J.P. Morgan, el Presidente optó por un discurso agresivo, atacando a figuras centrales del empresariado argentino como Paolo Rocca y Javier Madanes, calificándolos de “prebendarios”. Morales Solá cuestiona esta estrategia: “¿Por qué lo hizo cuando su intención era seducir, no espantar?”. Citando a un banquero presente, concluye que el mandatario pronunció un discurso “100% local” en un escenario que requería una visión de Estado hacia el exterior.

El deterioro de los indicadores sociales y económicos

El editorialista advierte que los “desmanes verbales” de Milei ocurren en un contexto de creciente fragilidad interna. Según encuestas de D’Alessio-Berensztein, el optimismo económico cayó y un 61% de los argentinos considera que la situación está peor que el año pasado. Los datos del Observatorio Social de la UCA son aún más alarmantes: seis de cada diez trabajadores formales deben saltear una comida diaria por falta de recursos. Esta realidad se complementa con la caída de la recaudación por séptimo mes consecutivo, señal inequívoca de una recesión que no termina de revertirse.

Política exterior y el riesgo de la beligerancia

Finalmente, Morales Solá critica la falta de sutileza en materia internacional. Al referirse al conflicto en Medio Oriente contra Irán, Milei exclamó un “vamos a ganar” que, para el autor, implica una participación activa no consultada con la sociedad. Aunque reconoce la necesidad de frenar el poder nuclear de la teocracia iraní, advierte que:

“Se trata de comprender un problema; otra cosa es participar de una guerra, y el ‘vamos a ganar’ señala una participación activa en el conflicto bélico. Ningún argentino fue notificado previamente de que su país estaba en guerra”.

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