El debate sobre la castración de perros y gatos evolucionó de manera significativa en los últimos años. Lo que antes se consideraba una solución universal y obligatoria, hoy enfrenta matices científicos que obligan a los propietarios y profesionales a reconsiderar los tiempos y métodos de intervención.
Mientras las campañas oficiales promueven la práctica para reducir el abandono, expertos destacan que los efectos en la salud y la conducta varían según cada ejemplar.
Beneficios en salud y control poblacional
La intervención quirúrgica demostró ser una herramienta eficaz en la prevención de patologías reproductivas. En los machos, la extracción de gónadas suprime la aparición de tumores testiculares y afecciones prostáticas.
Por su parte, en las hembras, la cirugía previene infecciones uterinas y reduce el cáncer de mama hasta en un 90 por ciento, siempre que se realice antes del primer celo.
Desde la perspectiva de la salud pública, el Ministerio de Salud de la Nación impulsa programas de esterilización en refugios para mitigar la sobrepoblación. Según datos oficiales, un perro no castrado posee un potencial reproductivo de hasta 67 crías en un periodo de seis años.
Bajo esta premisa, municipios como Tafí Viejo organizaron este mes jornadas masivas donde cientos de animales fueron intervenidos de forma gratuita. Paralelamente, la Administración de Parques y Tenencia Responsable indicó que el procedimiento suele disminuir el vagabundeo y las peleas territoriales.