Emergencia sanitaria y tensión social convergen en la región siberiana de Novosibirsk. El ministro de Agricultura regional, Andrei Shindelov, confirmó la declaración de un estado de emergencia en todo el territorio tras la detección de 42 brotes de rabia y cinco de pasteurelosis bovina. La medida, que según residentes se mantuvo bajo reserva desde mediados de febrero, facultó la confiscación y sacrificio masivo de animales en granjas privadas.
La controversia escaló debido a la naturaleza de las patologías detectadas. La pasteurelosis es una infección bacteriana que, bajo normativas internacionales, suele tratarse con antibióticos y vacunación.
Svetlana Shchepyotkina, veterinaria experta, calificó las ejecuciones como una falta de profesionalismo, al señalar que la normativa exige el tratamiento de los ejemplares enfermos y no su eliminación sistemática.
Conflictos en el sector rural
Propietarios de ganado en Novosibirsk protagonizaron enfrentamientos con la policía, marcando las mayores protestas no políticas en Rusia recientemente. Los afectados denuncian que las autoridades incineran animales sin realizar pruebas de laboratorio previas. Entre los testimonios destaca el de Anton Dolzhenko, un veterano de guerra que denunció la confiscación de ejemplares vacunados sin diagnóstico confirmado.
Por su parte, el jefe del organismo de control agrícola, Sergei Dankvert, sostuvo que la enfermedad adquirió formas inusuales y comenzó a mutar. Según el funcionario, la situación se encuentra bajo control, aunque las imágenes de columnas de humo negro en aldeas como Mirolyubovka, en la vecina región de Omsk, contradicen la percepción de normalidad en las comunidades locales.