Defensa de la institución
Harvard rechazó las acusaciones y calificó la demanda como una acción de represalia. Un portavoz de la universidad señaló que los señalamientos del Gobierno ignoran los esfuerzos sustanciales realizados, como la ampliación de la capacitación contra el prejuicio y la reforma de los procesos disciplinarios internos.
El presidente de la institución, Alan Garber, sostuvo anteriormente que las exigencias federales exceden la protección de los estudiantes y buscan dictar políticas de contratación y admisión.
En septiembre pasado, una jueza federal ya había fallado a favor de Harvard en un caso previo, al considerar que ciertos recortes presupuestarios impuestos por el Ejecutivo fueron ilegales y motivados por diferencias ideológicas.
Contexto de las negociaciones
La demanda surge tras el estancamiento de un posible acuerdo económico. Durante el último año, las partes discutieron una compensación que varió entre los 200 y 1.000 millones de dólares para cerrar las investigaciones.
El recrudecimiento del litigio ocurre en un contexto de baja histórica en la matrícula de estudiantes judíos en la institución, la cual cayó al 7 por ciento, según un informe reciente de exalumnos.
El caso quedó asignado al juez de distrito Richard Stearns. La resolución de este conflicto definirá los límites de la autoridad gubernamental sobre la autonomía de las universidades privadas en Estados Unidos.