Amenaza de mosquitos: riesgos reales en perros y gatos

Los mosquitos pican a perros y gatos y pueden causar irritación, reacciones alérgicas y, en casos severos, anemia o daño sanguíneo, pero no hay evidencia de que puedan contraer ni transmitir dengue.

Mosquitos sí pican a las mascotas. Foto: Purina.

El incremento de la actividad de mosquitos en entornos urbanos y rurales generó una serie de interrogantes sobre el impacto de estos insectos en la salud de los animales de compañía.

Aunque la atención pública se centra en el avance del dengue, la comunidad veterinaria aclaró que los perros y los gatos no forman parte del ciclo epidemiológico de esta enfermedad. Los animales no presentan los síntomas febriles ni las complicaciones hemorrágicas que afectan a los seres humanos.

A pesar de esta inmunidad frente al dengue en mascotas, los mosquitos no discriminan entre especies al momento de alimentarse. Las zonas con menor densidad de pelaje, como el abdomen, las orejas y la nariz, son los puntos más vulnerables para las picaduras.

Según fuentes médicas consultadas, el contacto con el insecto produce inicialmente cuadros de prurito, enrojecimiento y lesiones cutáneas. En casos de rascado excesivo, el animal puede desarrollar infecciones bacterianas secundarias que complican el cuadro clínico inicial.

Enfermedades silenciosas y riesgos sistémicos

Más allá de la irritación superficial, el peligro real radica en la transmisión de patógenos específicos. La dirofilaria, conocida popularmente como el parásito del corazón, se transmite mediante la picadura de mosquitos infectados.

Este parásito se aloja en las arterias pulmonares y el corazón de los perros, donde puede crecer hasta obstruir el flujo sanguíneo. Paralelamente, en los felinos, se describieron reacciones de hipersensibilidad inmunológica que derivan en costras y pérdida de pelo en el rostro.

En regiones específicas de América Latina, el mosquito también actúa como vector de la leishmaniosis. Esta patología afecta órganos internos y la piel, y posee un carácter crónico que requiere diagnóstico temprano.

Por esta razón, los especialistas enfatizan que el foco del cuidado no debe estar en el dengue, sino en estas enfermedades parasitarias que sí tienen una incidencia comprobada en la medicina veterinaria.

Medidas de prevención en el hogar

La prevención constituye la herramienta principal para los propietarios. El uso de productos diseñados exclusivamente para uso veterinario, como pipetas, collares y repelentes específicos, resulta fundamental.

El médico veterinario Juan Enrique Romero y otros especialistas advirtieron que bajo ninguna circunstancia se deben aplicar repelentes de uso humano sobre las mascotas. Los compuestos químicos como el DEET son altamente tóxicos para perros y gatos si se ingieren mediante el lamido.

Complementariamente, el control ambiental en los hogares reduce significativamente las posibilidades de contacto. La eliminación de recipientes con agua estancada y el mantenimiento de mosquiteros son acciones que protegen tanto a los integrantes humanos como a los animales de la familia.

La evidencia científica actual ratifica que el dengue en mascotas es un mito carente de sustento clínico. No obstante, la vulnerabilidad de los animales ante otros vectores plantea un desafío para la salud pública y el cuidado responsable. Ante la presencia de síntomas inusuales tras una picadura, ¿se cuenta con la información necesaria para distinguir entre un malestar pasajero y una amenaza parasitaria grave?

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