La estadía de Carlos Fernando Navarro Montoya en la ciudad de Tandil ha tomado un rumbo judicial inesperado. Los propietarios de un reconocido restaurante local han decidido llevar al exarquero ante la Justicia, alegando que el exfutbolista y su equipo de trabajo dejaron una deuda que asciende a los $10.000.000. Según la denuncia, los consumos se habrían acumulado a lo largo de un año, coincidiendo con el periodo en el que el “Mono” se desempeñó como director técnico del club Santamarina.
El abogado de los damnificados, Ignacio Barrios, confirmó que la demanda está respaldada por una serie de pruebas contundentes. Entre los elementos que se presentarán ante el tribunal figuran registros de cámaras de seguridad, tickets diarios con la firma del entrenador y un detallado seguimiento de las fechas y montos de cada servicio gastronómico brindado. “No quieren un resarcimiento extraordinario; solo exigen que se les abone lo que efectivamente se consumió”, aclaró el letrado.
Un año de consumos bajo promesa de pago
El relato de los propietarios del establecimiento describe una situación de “confianza traicionada”. Según los denunciantes, durante los meses en que Navarro Montoya estuvo instalado en la ciudad, las comidas diarias —tanto propias como de sus asistentes— se realizaban bajo la modalidad de cuenta corriente. “Estuvo un año comiendo ‘de arriba'”, resumieron con indignación los dueños del local, quienes explicaron que el técnico solicitó el beneficio alegando que los pagos se regularizarían más adelante.
De acuerdo con el abogado Barrios, la respuesta habitual frente a los reclamos de facturación era una frase recurrente: «Después arreglamos». Con el tiempo, la justificación viró hacia la responsabilidad institucional, asegurando que sería el club Santamarina el encargado de cancelar los saldos pendientes. Sin embargo, tras la salida del DT en abril de 2025, el restaurante nunca recibió el dinero y el contacto con los involucrados se diluyó por completo.
La versión de Navarro Montoya: “El club no pagó”
Frente a la repercusión mediática del caso, el “Mono” brindó sus explicaciones en declaraciones televisivas, donde reconoció la existencia de la deuda pero deslindó su responsabilidad personal. El exjugador argumentó que las comidas se realizaban en el restaurante adyacente al hotel donde residía por una cuestión de logística y comodidad, y que las firmas en los tickets no eran un compromiso de pago personal, sino un mecanismo de control.
“Yo firmaba para certificar al club que el consumo era mío y para que el restaurante tuviera un registro claro”, sostuvo Montoya. Asimismo, reveló que él mismo se encuentra en un litigio legal con Santamarina, asegurando que la entidad deportiva no solo omitió el pago a los proveedores gastronómicos, sino que también adeuda salarios a todo el cuerpo técnico.
A pesar del conflicto legal, el exarquero manifestó su sorpresa por la denuncia, destacando que mantenía una “relación muy linda” con el matrimonio dueño del local y lamentó que no se hubieran comunicado directamente con él antes de recurrir a la vía judicial. Por ahora, la Justicia de Morón —donde recayó el trámite bajo la Secretaría N°9— deberá determinar si la obligación de pago recae sobre el patrimonio personal del técnico o sobre las arcas del club serrano.