La Cámara de los Comunes rechazó este martes, con 335 votos en contra y 223 a favor, una moción para remitir al primer ministro Keir Starmer ante el Comité de Privilegios. La iniciativa, impulsada por la líder conservadora Kemi Badenoch, buscaba determinar si el mandatario faltó a la verdad al asegurar que se cumplió con el debido proceso en la designación de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos.
Starmer enfrentó una jornada de alta tensión política tras ordenar a los legisladores de su partido votar en contra de la investigación. El primer ministro calificó la propuesta opositora como una “maniobra política” diseñada para afectar los resultados de las próximas elecciones locales y regionales del 7 de mayo. A pesar del rechazo mayoritario, la estrategia de Downing Street generó malestar en las filas laboristas.
Contradicciones en el proceso de selección
Durante la jornada, el Comité de Asuntos Exteriores recibió testimonios que cuestionaron la rigurosidad del nombramiento de Mandelson. Morgan McSweeney, exjefe de gabinete de Starmer, admitió haber cometido un “grave error de juicio” al recomendar al veterano laborista, aunque negó haber ordenado a los funcionarios omitir pasos en la verificación de seguridad. McSweeney reconoció que el Gobierno buscaba concretar el nombramiento con celeridad para gestionar la relación con Donald Trump.
Por su parte, el exsecretario permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Sir Philip Barton, contradijo la versión oficial de un proceso exhaustivo. Barton declaró que el equipo del primer ministro parecía “desinteresado” en los antecedentes de Mandelson y que no existieron mecanismos para que los funcionarios expresaran sus preocupaciones sobre los vínculos del nominado con Jeffrey Epstein. Según el diplomático, la decisión ya estaba tomada antes de concluir las evaluaciones.