En el marco de un encuentro empresarial clave, Mariana Schoua trazó un diagnóstico crudo sobre la realidad argentina: 15 recesiones en 70 años y un nivel de exportaciones que apenas alcanza el 14% del PBI. Si bien reconoció los hitos del Gobierno en el control del déficit y la inflación, aseguró que “la estabilidad ordena, pero el desarrollo transforma”.
Diagnóstico: La Argentina exporta la mitad que países comparables debido a distorsiones históricas.
El pedido: Una reforma fiscal que simplifique el sistema y reduzca la carga sobre las empresas.
Obstáculos: Costos logísticos elevados, brechas en infraestructura y crédito limitado.
Reformas pendientes para la competitividad
Para la titular de AmCham, la competitividad no es un tecnicismo sino una decisión política. Schoua enfatizó que la simplificación tributaria es vital en un país con una de las cargas impositivas más altas de la región. Sin previsibilidad regulatoria ni calidad institucional, advirtió, el costo del capital seguirá siendo un impedimento para el financiamiento de largo plazo.
El sector privado, según Schoua, está listo para protagonizar el salto al desarrollo, pero requiere que el Estado garantice reglas claras. Identificó tres sectores con potencial inmediato: agroindustria, energía y minería, señalando que esta última podría incluso triplicar sus exportaciones en solo una década si se dan las condiciones adecuadas.
Un país en zona de “bisagra”
La ejecutiva, quien también lidera Aconcagua Energía Generación, concluyó que la Argentina ha salido del ciclo de mera “supervivencia macroeconómica”. No obstante, aclaró que el paso hacia un crecimiento sostenido no será automático ni inmediato.
“El potencial existe; lo que faltaron históricamente fueron las condiciones para desplegarlo”, sentenció ante líderes de negocios y diplomáticos. La transición hacia el desarrollo, en su visión, es hoy una decisión que involucra tanto al sector público como al privado para conectar definitivamente al país con las cadenas globales de valor.