En el marco de la Asamblea de Primavera en Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó sus Perspectivas Económicas Globales (WEO). Para la Argentina, el organismo pronosticó una suba del PBI del 3,5%, medio punto menos que lo previsto en enero, aunque mantuvo la proyección de un 4% para 2027.
La causa del recorte: El “menor impulso de actividad” registrado en el segundo semestre de 2025.
Inflación: El Fondo elevó su previsión para este año a un promedio del 30,4%, aunque estima que caerá al 15,7% el próximo año.
Desempleo: Se situaría en un 7,2% durante 2026, con una leve mejora hacia finales del período.
El impacto de la guerra y el petróleo
El economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, advirtió que el bloqueo del estrecho de Ormuz y el conflicto en Oriente Medio son los principales riesgos para la economía mundial. En el caso argentino, el impacto es mixto: como exportador neto de petróleo, el país se beneficia por la mejora en los términos de intercambio, pero sufre la presión inflacionaria interna por el costo de los combustibles y el transporte.
Petya Koeva Brooks, subdirectora del FMI, señaló que la desinflación en el país continuará, aunque de forma “más gradual” que lo estimado inicialmente. El organismo destacó que el ajuste fiscal de shock, la reducción del riesgo país y herramientas como el RIGI son factores que sostienen el crecimiento por encima del promedio regional.
Argentina frente a sus vecinos
A pesar del recorte, la Argentina muestra un dinamismo superior al de las economías más grandes del Cono Sur. Según el informe, el crecimiento local superará holgadamente a los registros de Brasil (1,9%), Chile (2,4%), Colombia (2,3%) y Uruguay (1,8%). Solo Paraguay y Venezuela presentan proyecciones más altas para este ciclo.
| País | Proyección PBI 2026 |
| Paraguay | 4,2% |
| Venezuela | 4,0% |
| Argentina | 3,5% |
| Perú | 2,8% |
| Brasil | 1,9% |
El FMI concluyó que, si bien el sector privado se ha adaptado a la incertidumbre, la consolidación del ancla fiscal y el control de la deuda pública son esenciales para que Argentina transforme la estabilidad actual en un desarrollo duradero a partir de 2027.