En el marco del AmCham Summit 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, enfrentó preguntas directas sobre la debilidad de los indicadores de actividad y consumo que preocupan al sector privado. Durante su intervención, el funcionario rechazó una interpretación lineal de la crisis y sostuvo que la economía argentina está abandonando un modelo basado en “cazar en el zoológico” —donde las empresas operaban con márgenes elevados y nula competencia— para pasar a un esquema de incentivos basados en la eficiencia y la apertura.
Heterogeneidad: El ministro afirmó que el consumo no solo está cayendo, sino que ha cambiado su dinámica debido a un nuevo escenario de precios y competencia.
Competencia real: Destacó casos como el de Lumilagro, que invirtió para competir con productos importados y hoy registra récords de ventas y exportaciones.
Crecimiento sano: Cuestionó el “consumo de sobrestockeo” del pasado, argumentando que las compras por desconfianza en la moneda no representan un crecimiento duradero.
El debate sobre el consumo y la demanda de dinero
Caputo explicó que gran parte de la desaceleración reciente se vincula con la demanda de pesos. Según su análisis, el proceso inflacionario previo estuvo fogoneado por una caída estrepitosa en la necesidad de moneda local, lo que impulsó una demanda ficticia de bienes como resguardo. Para el ministro, ese tipo de actividad económica no era sostenible ni saludable, ya que respondía únicamente a un exceso de oferta monetaria y al miedo a la devaluación.
En contraposición, aseguró que en los últimos meses ha comenzado a observarse una recuperación en la demanda de dinero, lo que debería consolidar la desinflación y, eventualmente, permitir una expansión económica genuina. El jefe de la cartera económica enfatizó que no existe una contradicción entre bajar la inflación y crecer, siempre que el motor de ese proceso sea la inversión y no el gasto desmedido. Sostuvo que el Gobierno está enfocado en generar las condiciones de previsibilidad necesarias para que los capitales vuelvan a apostar por el país bajo reglas claras y estables.
Reconversión laboral y el fin del modelo industrialista tradicional
Uno de los momentos más tensos de la charla fue la consulta sobre la pérdida de 1.500 puestos de trabajo industriales por mes, dato que maneja la Unión Industrial Argentina (UIA). Al respecto, Caputo reconoció la baja en ciertos rubros fabriles pero la enmarcó en un proceso de reconversión global hacia los servicios. Argumentó que mientras en países desarrollados los servicios representan más del 70% del PBI, en Argentina apenas rozan el 60%, lo que sugiere un camino de migración inevitable para la fuerza laboral.
Finalmente, el mensaje para los líderes empresariales fue una invitación a adaptarse a la nueva realidad. Caputo insistió en que el país ya ingresó en un proceso de impulso positivo y que los próximos meses mostrarán una combinación de menor inflación y mayor crecimiento. Cerró su exposición reafirmando que el rumbo del Gobierno es consistente y que la estabilización macroeconómica es el requisito innegociable para atraer las inversiones que transformarán definitivamente la estructura productiva nacional.