Celulosa perdió $86.500 millones pese a reactivación

La papelera registró pérdidas por $86.534 millones en nueve meses tras el cambio de mando. Pese a la inyección de capital de Esteban Nofal y la reapertura de fábricas, la caída del consumo doméstico condiciona la rentabilidad del gigante papelero.

Planta productiva de Celulosa Argentina en Capitán Bermúdez, Santa Fe. Foto: Web.

Celulosa Argentina atraviesa una etapa de transición crítica bajo la conducción de su nuevo accionista mayoritario, Esteban Nofal. Tras un período de parálisis que mantuvo inactivas las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate entre agosto y octubre de 2025, la compañía logró restablecer su operatividad industrial.

No obstante, el balance financiero presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) correspondiente al tercer trimestre del ejercicio 2025/2026, refleja los desafíos de un escenario económico recesivo.

La firma reportó una pérdida integral de $86.534 millones al cierre de febrero de 2026. Este resultado representa un deterioro significativo frente al rojo registrado en el mismo período del año anterior.

Según el reporte oficial, los ingresos consolidados sufrieron un retroceso del 59% interanual, situándose en $104.190 millones. Esta contracción se explica por la inactividad productiva previa y una demanda interna que el Directorio calificó como “deprimida”.

Reestructuración y nuevos fondos

El ingreso de Nofal, quien adquirió el control accionario tras la salida de José Urtubey, Douglas Albrecht y Juan Collado, significó un desembolso de US$15 millones.

Estos fondos permitieron normalizar la cadena productiva y evitar el cese definitivo de actividades. Hernán Bagliero, director de la firma, enfatizó que Celulosa produce casi la mitad del papel en Argentina, advirtiendo que su desaparición obligaría a una importación masiva del insumo.

Para mitigar la baja del consumo local, la empresa volcó parte de su producción al mercado externo. Si bien este incremento en las exportaciones permitió mantener el flujo operativo, los márgenes de ganancia resultaron más acotados en comparación con las ventas domésticas tradicionales.

El conflicto de Tapebicuá

Un punto de preocupación persistente para el grupo es la situación de su subsidiaria, Forestadora Tapebicuá. Con sus operaciones paralizadas desde agosto de 2025, la firma pasó de facturar más de $19.000 millones a apenas $3.436 millones, subsistiendo únicamente a través de la liquidación de existencias.

La empresa solicitó su propio concurso preventivo en febrero de este año y se encuentra actualmente en la búsqueda de un inversor estratégico para evitar el cierre definitivo.

¿Podrá la mayor papelera del país alcanzar la rentabilidad prometida para 2026 en un contexto de costos fijos inelásticos y consumo estancado? El mercado parece apostar por la continuidad, dada la bajísima adhesión a la reciente Oferta Pública de Adquisición (OPA), sugiriendo que los accionistas prefieren conservar sus títulos a la espera de una recuperación del valor de la compañía.

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