El Líbano inició una etapa de transición política y militar tras la entrada en vigor de un alto el fuego en los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá. El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Joseph Aoun, calificó el momento actual como una “nueva fase” orientada a establecer acuerdos permanentes que garanticen la integridad territorial y los derechos del pueblo libanés.
Aoun, en su primer mensaje tras la tregua, aseguró que las conversaciones directas con la administración israelí no representan una señal de debilidad. Por el contrario, el jefe militar sostuvo que las negociaciones buscan preservar los principios nacionales sin comprometer la soberanía. “Ya no somos un peón en el juego de nadie”, enfatizó el líder del Ejército, quien señaló que el país dejó de ser un escenario para conflictos ajenos tras casi medio siglo de inestabilidad.
El objetivo inmediato de las autoridades libanesas es detener la agresión en su territorio, lograr la retirada de las fuerzas israelíes y asegurar el retorno de desplazados a sus hogares. Para alcanzar esta meta, Aoun destacó que el Estado debe extender su autoridad exclusiva sobre todo el territorio nacional mediante sus propias fuerzas armadas. Este movimiento busca desplazar la influencia de potencias extranjeras en los cálculos de seguridad interna.
El proceso de diálogo contó con la mediación de diversos actores internacionales, entre los que destacan el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Reino de Arabia Saudita.
Según informes diplomáticos, el acuerdo inicial contempla un periodo de 10 días para evaluar la implementación formal del cese de fuego y avanzar hacia una paz sostenible. El alto mando militar agradeció el respaldo de las naciones aliadas para frenar el derramamiento de sangre.