A 40 años de Chernóbil, consecuencias del desastre nuclear persisten hasta hoy

A 40 años de la explosión, Naciones Unidas advierte que el trabajo de remediación no ha terminado. Cómo se gestionan los territorios afectados en Ucrania, Belarús y Rusia.

NA / AFP PHOTO / DENIS SINYAKOV****

Este 26 de abril de 2026 se cumple el 40º aniversario de la explosión en la central nuclear de Chernóbil, un evento que no solo transformó la seguridad atómica global, sino que dejó una marca imborrable en la geografía de Europa del Este.

Lo que comenzó como una catástrofe local rápidamente se convirtió en una crisis transnacional: según datos de Naciones Unidas, “casi 8,4 millones de personas en los tres países (Belarús, Ucrania y Rusia) fueron expuestas a la radiación”.

El despertar de la cooperación internacional

La respuesta mundial no fue inmediata. El gobierno soviético tardó cuatro años en reconocer la magnitud del daño y solicitar asistencia externa.

Fue recién en 1990 cuando la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 45/190, haciendo un llamado a “la cooperación internacional para abordar y mitigar las consecuencias de la planta nuclear de Chernóbil”.

Este hito dio inicio a una red de asistencia que, hasta la fecha, ha implementado más de 230 proyectos en áreas críticas como salud, seguridad nuclear y medio ambiente.

En 1991, la creación del Fondo Fiduciario para Chernóbil permitió centralizar los esfuerzos humanitarios bajo la dirección de la OCHA, marcando la primera fase de una remediación que parecía infinita.

De la emergencia al desarrollo sostenible

Con el paso de las décadas, la perspectiva de la ONU evolucionó. En 2002, se anunció un cambio estratégico fundamental: pasar de la asistencia humanitaria de emergencia a un enfoque centrado en el desarrollo a largo plazo. Bajo el liderazgo del PNUD, se buscó empoderar a las comunidades para que recuperaran su capacidad productiva.

Sin embargo, el organismo internacional es enfático al señalar que, aunque pasaron cuatro décadas, el problema sigue vigente.

Al designar el Día Internacional de Recordación, la Asamblea General reconoció que “las consecuencias a largo plazo persisten y las comunidades y los territorios afectados todavía tienen demandas en relación a este problema”.

Un hito de ingeniería y seguridad

Uno de los logros más significativos de este proceso fue la finalización, en 2019, del Nuevo Confinamiento Seguro sobre el antiguo refugio.

Este proyecto, que costó más de 4.500 millones de euros financiados por 45 naciones, es considerado “uno de los más grandes jamás vistos en el campo de la seguridad nuclear”.

A 40 años del desastre, el trabajo de la comunidad internacional no ha terminado. La transición hacia la prevención y la recuperación sostenible sigue siendo la prioridad en una región donde la sombra de 1986 aún dicta el ritmo de vida de millones de personas.

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