Federico Sturzenegger: “Queremos los salarios de Japón y Polonia”

A través de un extenso posteo, el funcionario detalló cómo el Gobierno de Milei busca destruir las trabas que impidieron el crecimiento. “Queremos la productividad de los países desarrollados”, afirmó.

Federico Sturzenegger
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El ministro de Transformación y Desregulación, Federico Sturzenegger, sacudió el debate económico con una reflexión profunda sobre la famosa “restricción externa” argentina.

En un posteo en X, el funcionario admitió que, tras décadas de escepticismo, comprendió que el límite a la capacidad exportadora del país existía, pero con una salvedad fundamental: fue una pared construida por el propio Estado. “Habíamos hecho lo posible y lo imposible para que no se pueda exportar”, sentenció.

El muro de las prohibiciones

Para el ministro, la incapacidad de generar divisas no fue un destino manifiesto, sino la consecuencia directa de un entramado legal diseñado para asfixiar la inversión. Sturzenegger enumeró leyes que, a su juicio, actuaron como cepos al desarrollo.

“Nuestros defaults permanentes horadaron la confianza en el país, espantando las inversiones en energía y minería”, explicó, señalando además que normativas como la Ley de Glaciares o la Ley de Tierras prohibieron de facto actividades rentables en minería, riego y forestoindustria.

En su diagnóstico, incluso la logística fue víctima de concesiones sectoriales: “La Ley de Cabotaje destruyó la flota naviera y aumentó el costo de la logística”. Según el funcionario, el país prohibió sistemáticamente aquello en lo que es naturalmente competitivo, desde la exportación de ganado en pie hasta las ventas por canales globales como Amazon.

Un cambio de enfoque: salarios de Japón, no de Haití

El ministro marcó una distancia ética y técnica con las soluciones del pasado, que solían recurrir a la devaluación para “ajustar” la realidad económica. “No queremos salarios de Haití, sino que queremos la productividad y los salarios de Japón y Polonia”, enfatizó.

Bajo la óptica del presidente Javier Milei, el camino no es restringir importaciones en un círculo vicioso de falta de competitividad, sino “apuntar los cañones a destruir” la restricción externa mediante la libertad económica.

Los frutos de la desregulación

El posteo también funcionó como un balance de gestión, destacando que el respeto a los contratos y la apertura comercial ya muestran resultados tangibles. Sturzenegger proyectó que Argentina alcanzará pronto el millón de barriles de petróleo diarios y resaltó que la minería podría sumar 60.000 millones de dólares en exportaciones, emulando el modelo chileno.

Con un cierre cargado de optimismo político, el ministro celebró un “crecimiento de las exportaciones del 40% real en los dos primeros años” de gestión. Para la actual administración, el desafío no es acomodarse a una realidad de escasez, sino modificarla de raíz. “Lo único que nos faltaba era libertad”, concluyó.

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