A través de la publicación en el Boletín Oficial, la administración nacional estableció la creación de la figura de Intérprete y Traductor Presidencial. El puesto, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, tiene como objetivo centralizar y jerarquizar la asistencia lingüística en los actos oficiales y reuniones bilaterales de la Presidencia de la Nación.
Para ocupar esta nueva estructura, el Ejecutivo nombró a Walter Carlos Kerr, quien hasta la fecha se desempeñaba como Director de Traducciones de la Cancillería. Kerr ingresó al Ministerio en 1997 y, a lo largo de casi tres décadas, prestó servicios para las administraciones de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Mauricio Macri y Alberto Fernández.
El Decreto 316/2026 otorga a este cargo una remuneración mensual equivalente a la Categoría A de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario. No obstante, la normativa aclara que se trata de un nombramiento extraescalafonario y de carácter protocolar, lo que significa que el funcionario se encuentra fuera del Servicio Exterior de la Nación y su continuidad está ligada a la confianza de la actual gestión o a futuras ratificaciones por decreto.
Trayectoria y competencias técnicas
Kerr es abogado, traductor público y docente. Domina nueve idiomas y posee estudios avanzados en árabe. Su experiencia incluye la coordinación de traducciones en escenarios de alta complejidad internacional como el conflicto por las papeleras del Río Uruguay, la causa AMIA, la retención de la Fragata Libertad y diversas cumbres del G-20.
Desde el ámbito oficial, justificaron la medida en la necesidad de responder a las demandas crecientes de la agenda internacional de la Argentina. El área de Recursos Humanos de la Cancillería y la Secretaría General de la Presidencia intervinieron en la definición de los alcances de la función, destacando la importancia estratégica de la precisión en la comunicación diplomática.