El Gobierno de Australia y el de Japón elevaron ayer su relación bilateral al estatus de “asociación estratégica especial”, tras una reunión de alto nivel mantenida en el Parlamento de Canberra. El encuentro entre el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, concluyó con la firma de una serie de declaraciones conjuntas que abarcan seguridad económica, defensa, ciberseguridad y el comercio de minerales críticos.
Este acuerdo se produce en el marco del 50 aniversario del Tratado Básico de Amistad y Cooperación entre ambas naciones. Durante la jornada, Albanese subrayó que el fortalecimiento de estos lazos permitirá a los australianos ser “menos vulnerables” ante las crisis internacionales, como el actual conflicto en Oriente Medio.
Según el mandatario, la estabilidad en el flujo de bienes esenciales proporcionará mayor certeza tanto a los productores agrícolas como a los consumidores locales de combustibles.
Cooperación militar y energética
Uno de los puntos más relevantes del acuerdo es la profundización de la cooperación en defensa. Takaichi, en su primera visita oficial a Australia, definió la relación actual como de “cuasi aliados”.
El pacto permitirá que el ejército japonés amplíe sus pruebas de armamento avanzado, incluyendo misiles de largo alcance y tecnologías emergentes, aprovechando las características geográficas y la baja densidad de población del territorio australiano.
En el ámbito energético, ambos líderes reafirmaron su compromiso de apoyar el flujo de gas natural licuado (GNL) y carbón. Japón depende de Australia para el 40 por ciento de sus importaciones de gas, mientras que Australia adquiere cerca del 8 por ciento de su diésel de la nación nipona.
Para garantizar esta reciprocidad, Albanese descartó la implementación de nuevos impuestos sobre los contratos de exportación existentes, buscando así dar previsibilidad a las inversiones extranjeras.