Optimismo financiero por el ascenso de la calificación crediticia argentina tras el aval de Fitch

La agencia Fitch elevó la calificación de la deuda argentina a B-, destacando el superávit fiscal y el crecimiento exportador energético. Pese a las bajas reservas, la mejora posiciona al país para retornar a los mercados internacionales de crédito voluntario.

Luis Caputo. Foto: NA.

La agencia internacional Fitch Ratings otorgó un fuerte respaldo a la gestión financiera del país al elevar la solvencia de la deuda soberana a la categoría B-, asignándole además un horizonte de estabilidad para el corto plazo. Este ajuste al alza se fundamenta en la consolidación de un robusto superávit en la balanza comercial, traccionado principalmente por la fortaleza del complejo energético, y en la ratificación de un superávit fiscal que ha superado las expectativas iniciales. La calificadora resaltó que las victorias legislativas recientes en materia laboral y minera, sumadas a un presupuesto nacional con un ancla fiscal innegociable, han allanado el camino para una recuperación estructural de los balances públicos. Aunque persisten señales de alerta por el bajo nivel de activos líquidos en el Banco Central y la volatilidad histórica de la macroeconomía argentina, la nueva nota posiciona al país en un umbral mucho más cercano al financiamiento voluntario en las plazas financieras internacionales, un hito que no se alcanzaba con esta firmeza desde hace una década.

En el plano operativo, el informe pondera la aceleración en el acopio de divisas por parte de la autoridad monetaria, que ya supera los 7.200 millones de dólares en lo que va del presente ciclo, proyectando que las reservas totales podrían escalar hasta los 52.700 millones de dólares al cierre del periodo. Esta mejora en la percepción del riesgo crediticio coincidió con una jornada positiva en los mercados locales, donde la prima de riesgo país continuó su tendencia bajista y la cotización de la moneda registró una leve apreciación. No obstante, los analistas de Fitch subrayaron que la sostenibilidad de esta mejora dependerá de la capacidad del Gobierno para contener la dinámica inflacionaria y robustecer las reservas netas frente a posibles giros en la confianza de los inversores. La decisión de la agencia se dio a conocer simultáneamente con la llegada de la delegación presidencial a California, reforzando el mensaje de apertura económica que el Ejecutivo busca proyectar ante los líderes de negocios en el foro del Instituto Milken.

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