La fiebre mundialista ya se siente en las calles argentinas con el lanzamiento del álbum oficial de figuritas para el Mundial 2026. Esta edición llega con dimensiones inéditas, reflejando el nuevo formato del torneo que contará con 48 selecciones. Las largas filas en los kioscos confirman que, pese al contexto económico, la tradición sigue intacta, aunque con precios que exigen un presupuesto de lujo.
Edición Récord: El álbum cuenta con 112 páginas y un total de 980 figuritas.
Precios de lista: El ejemplar básico cuesta entre $12.000 y $15.000, mientras que cada sobre (con 7 unidades) promedia los $2.000.
El costo del azar: En un escenario ideal sin repetidas, el costo sería de $280.000, pero la realidad del intercambio eleva la cifra considerablemente.
El desafío económico de las 980 figuritas
Completar el álbum de 2026 representa un desafío financiero mayor al de ediciones anteriores. Estimaciones de especialistas indican que, entre la compra de sobres y la acumulación de figuritas repetidas, un coleccionista promedio deberá invertir entre $1.000.000 y $1.600.000 para llenar todos los espacios.
Este incremento no solo se debe al mayor número de figuritas (casi 300 más que en Qatar 2022), sino también al impacto de la inflación local, que posiciona a esta edición como una de las más costosas de la historia en términos reales para el bolsillo argentino.
El intercambio como estrategia de supervivencia
Ante los elevados costos, el “cambio” de figuritas en plazas, escuelas y parques vuelve a ser la herramienta fundamental de los fanáticos. Los puntos de encuentro tradicionales se han multiplicado, sumando ahora grupos de redes sociales donde se coordinan canjes específicos para evitar la compra excesiva de sobres.
Puntos de encuentro: Plazas céntricas y parques los fines de semana.
Plataformas digitales: Grupos de WhatsApp y apps de intercambio por geolocalización.
Tradición: El ritual de “late” y “nola” atraviesa generaciones, convirtiéndose en el corazón de la experiencia previa al torneo.
Un fenómeno cultural inagotable
Más allá de los números, el furor por las figuritas demuestra que la pasión por la Selección Argentina y la mística del Mundial operan por fuera de la lógica económica. Para muchos, completar el álbum es el rito de iniciación necesario antes del primer partido: una mezcla de nostalgia para los adultos y descubrimiento para los más chicos que, un mundial más, vuelve a paralizar al país.