El actor chileno, Benjamín Vicuña, volvió a capturar la atención pública tras su reciente paso por el programa “Otro día perdido“, conducido por Mario Pergolini en El Trece. Durante una charla que transitó entre la ironía y la confesión personal, el intérprete de 47 años abordó un interrogante que ha perseguido su carrera sentimental: la ausencia de un matrimonio formal tras décadas de alta exposición mediática y relaciones de larga duración.
Frente a la consulta directa sobre su soltería legal, el actor fue tajante al recordar que nunca pasó por el altar ni por el registro civil. A pesar de haber mantenido un vínculo de diez años con Carolina “Pampita” Ardohain y seis años con Eugenia “La China” Suárez, con quienes tuvo cuatro y dos hijos respectivamente, la formalización nunca fue una realidad.
Vicuña admitió que, aunque la idea se cruzó por su mente como una “locura” momentánea, diversas circunstancias provocaron que el proyecto se postergara indefinidamente.
La teoría del factor externo
Uno de los momentos más comentados de la entrevista fue cuando el protagonista de la obra teatral “Secreto en la montaña” mencionó la palabra “mufa” para referirse al casamiento.
El actor argumentó que existe una percepción compartida con algunos allegados sobre cómo la firma de un papel puede alterar negativamente una convivencia exitosa. Según su visión, ha observado casos donde parejas consolidadas deciden casarse y el vínculo se rompe poco tiempo después de la ceremonia.
Minutos más tarde, el propio Vicuña aclaró que el término podía sonar excesivo, pero reafirmó su filosofía de no modificar aquello que funciona de manera impecable. Esta postura generó un contrapunto con Pergolini, quien contrapuso su propia experiencia de 36 años de casado.
El diálogo permitió vislumbrar una tendencia contemporánea donde el compromiso afectivo y la estabilidad familiar ya no dependen necesariamente de la validación institucional.