Intervención policial en Bolivia tras la toma de oficinas gubernamentales por sindicatos

La policía boliviana arrestó a trece dirigentes sindicales tras la toma violenta del Ministerio de Trabajo en La Paz. La protesta, que exigía aumentos salariales ante la crisis económica, incluyó la retención de funcionarios y fue dispersada con gases lacrimógenos.

Protestas en el Ministerio de Trabajo de La Paz, Bolivia

La crisis económica y las demandas salariales en Bolivia escalaron el miércoles hacia un violento episodio cuando un grupo de representantes fabriles fue capturado tras ocupar de forma agresiva las dependencias del Ministerio de Trabajo. La movilización, que buscaba presionar por un incremento del 20% en el sueldo básico y mejoras en las jubilaciones, culminó con el arresto de trece individuos, entre ellos doce hombres y una mujer, por parte de las fuerzas de seguridad especiales. Las autoridades denunciaron que durante el asedio los manifestantes mantuvieron retenidos a empleados públicos, impidiéndoles la salida y generando momentos de tensión que obligaron a la evacuación del ministro Edgar Morales.

El conflicto se enmarca en una huelga nacional convocada por la principal entidad obrera del país, ante lo que consideran una falta de respuestas por parte de la presidencia de Rodrigo Paz. El gobierno boliviano, a través de sus portavoces, condenó enérgicamente los métodos de los sindicatos, calificando la acción como un secuestro de funcionarios y adelantando que se iniciarán acciones judiciales por delitos graves. Mientras tanto, en las inmediaciones del centro administrativo, otras columnas de maestros y operarios fueron dispersadas con agentes químicos en un clima de agitación social motivado por una inflación que ya alcanza el 14% anual y una histórica falta de divisas que golpea la estabilidad regional.

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