El agro como excepción
La dinámica vinculada al sector agropecuario operó como el único vector con signo positivo. El rubro de maquinaria agrícola presentó un incremento del 5,1% interanual, mientras que carrocerías y remolques ascendió un 3,9%. En el desglose por cadenas de valor, el segmento ligado al campo repuntó un 2,1%, contrastando con las bajas en alimentos y bebidas del 6,6%, consumo final con 5,8% y construcción con un 4,5%.
El presidente de Adimra, Elio Del Re, señaló que la demanda continúa en niveles mínimos en la mayoría de los sectores. El dirigente empresario afirmó que las firmas enfrentan una situación crítica, con márgenes comprometidos y un horizonte inmediato poco alentador. Paralelamente, las dificultades sectoriales impactaron en el mercado laboral, donde los puestos de trabajo disminuyeron 2,3% interanual en abril y 0,1% frente al mes previo.
Incertidumbre y expectativas oficiales
La coyuntura está influenciada por la caída del poder adquisitivo, el freno del mercado interno, la apertura de las importaciones y la reducción de la obra pública que impulsó el gobierno del presidente de la Nación, Javier Milei.
Ante este panorama, cinco de cada diez empresas metalúrgicas manifestaron que no prevén mejoras en sus niveles de producción para los próximos meses, condicionadas por las elevadas tasas de interés que limitan el acceso al financiamiento productivo.
En contraposición a estos indicadores sectoriales, el Poder Ejecutivo mantiene expectativas positivas basadas en la evolución macroeconómica general. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a marzo.
El Gobierno confía en que dicho indicador oficial ratifique un rebote de la actividad económica global para compensar las caídas mayores al 2% registradas durante febrero. ¿Logrará el impulso del sector agrícola estabilizar el resto de la estructura industrial en los meses venideros?