Coudet y el sufrimiento vietnamita en el camino a la liberación

El River de Coudet va a jugar una final el domingo y, como no podía ser de otro modo, tendrá morbo y a Belgrano. El partido, que es hoy un hecho concreto, durante los últimos meses también fue un lugar lejano, inaudito e imposible como los túneles de Cu Chi en la guerra de Vietnam. …

Leonardo Peluso - periodista

En una retórica del sufrimiento como camino hacia la liberación y el paraíso, el River de Coudet salió de los bosques densos en el delta del Mekong y de la ruta de Ho Chi Minh en Saigón, como pudo, abollado, herido y maltrecho, pero con la ilusión intacta de que puede ganar la batalla final para, por fin, terminar con estos años de padecimiento. Y si algo le faltaba a esta historia, es el morbo del pasado y por eso el rival será Belgrano.

Ya desde el vamos, el proyecto Coudet salió a la luz como hijo directo de un desperfecto que fue la salida de Marcelo Gallardo. Eso que sucedió y que nadie quería que pasara acabó siendo el primer acto del camino del Chacho. Tuvo que hacerse cargo de algo que estaba mal y que él mismo describió como Vietnam.

Lo que siguió tuvo la misma aura de sufrimiento y fastidio. “Pastoso”, adjetivó el DT para explicar un partido que explicó también varios encuentros más. No tuvo paz; en general, siempre fue caótico todo. Huracán y Estudiantes de Río Cuarto fueron dos ejemplos claros del arranque. Los partidos de la Sudamericana también fueron un suplicio. Ganaba, pero era todo tan enrevesado que ni se disfrutaba. Un poco “contentos pero no felices” era el lema.

En el medio, el combo de la malaria arrojó también bajas y lesiones; en un momento, justo cuando había buenos vientos, se lesionaron Vera y Driussi, antes del superclásico y en el superclásico. La derrota ante Boca volvió el ciclo al modo Vietnam. Perder contra Atlético Tucumán fue otro aporte a la confusión general y a los presagios de un desastre. Los millones gastados, los jugadores silbados y las tácticas erradas batieron una espuma con mal olor.

Verdad es que el equipo siguió por momentos arrastrando su pena y estuvo al borde del destierro en el terrible partido con San Lorenzo. Esa tarde el ciclo unió las puntas.

En un minuto, 85 mil personas exigieron que se vayan todos y, en ese mismo instante, un gol de Juanfer hizo que los insultos fueran alabanzas. Lo mismo en los penales. Toda esa locura que se vivió aquella noche signó bastante el proceso y, contra Central, otra vez el sufrimiento por las lesiones, por el penal errado y por las pelotas en los palos.

El cierre de esta película se conocerá la semana que viene, pero ya se sabe que tendrá sufrimiento, tensión, angustia, viento en contra y morbo. Belgrano en frente estaba más cantado que el feliz cumpleaños. Así son las cosas para Coudet y su breve historia en este tiempo de River. Llegó a Vietnam y convivirá con Vietnam hasta que el domingo a la tarde pueda gritar campeón como quien se libera de tanto sufrimiento.

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