Un estudio sin precedentes, realizado por expertos de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Magallanes, ha arrojado nueva luz sobre el comportamiento dinámico del glaciar Perito Moreno. Mediante la integración de datos sísmicos, imágenes de cámaras time-lapse y registros satelitales, el equipo científico logró detectar un total de 1.200 eventos de desprendimiento de hielo en apenas mes y medio.
El trabajo, cuyos hallazgos fueron publicados recientemente en la prestigiosa revista Journal of Geophysical Research: Earth Surface, se basa en la información recolectada durante una expedición realizada a finales de 2018. Según explicó Leoncio Cabrera, sismólogo de la UC y líder del proyecto, el uso de sensores sísmicos ha permitido superar las limitaciones de las técnicas tradicionales de observación. “Pudimos monitorear cómo se está derritiendo el glaciar de manera continua y entender que cae mucho más hielo de lo que se puede ver a simple vista”, afirmó el especialista.
Uno de los aportes más significativos del estudio es la identificación de patrones en la fractura del glaciar. Los datos revelaron que los desprendimientos no ocurren de forma aleatoria, sino que se concentran en zonas específicas donde el hielo experimenta mayores velocidades de flujo y deformaciones críticas. Este hallazgo es fundamental para comprender la mecánica interna de uno de los glaciares más importantes de la Patagonia y del mundo.
La ventaja tecnológica de los sensores sísmicos frente a los métodos convencionales radica en su resiliencia. Mientras que las cámaras ópticas o las imágenes satelitales dependen de condiciones climáticas favorables o de la luz solar, los sismómetros pueden operar de forma ininterrumpida durante tormentas intensas, durante la noche o en ubicaciones geográficas de difícil acceso. Esta capacidad de monitoreo en tiempo real ofrece una resolución temporal sin precedentes, permitiendo observar procesos dinámicos que antes pasaban inadvertidos.
La investigación contó con la colaboración internacional de instituciones como la Universidad de Washington (EE. UU.), la Universidad de Concepción (Chile) y la Universidad de Hokkaido (Japón), consolidando un esfuerzo global por entender la criósfera en un contexto de cambio climático acelerado. Para la comunidad científica, este avance no solo posiciona a la región como pionera en el uso de herramientas geofísicas para el análisis ambiental, sino que constituye una herramienta vital para proyectar el impacto del calentamiento global sobre los recursos hídricos. En definitiva, este estudio refuerza la urgencia de profundizar en el monitoreo de los glaciares como termómetros críticos del estado de nuestro planeta.