El gobierno del estado de Minas Gerais clausuró el antiguo Centro Hospitalario Psiquiátrico Barbacena (CHPB), una institución que funcionó desde 1903 en la región de Zona da Mata y que se convirtió en el símbolo de las violaciones a los derechos humanos y el hacinamiento asilar en Brasil durante el siglo XX.
Los últimos 14 pacientes de larga estancia, todos ellos ancianos con comorbilidades clínicas y problemas de movilidad, abandonaron el recinto para trasladarse a una vivienda adaptada en la zona rural.
Esta estructura será administrada por el gobierno municipal bajo un modelo de asistencia humanizada. Con este egreso, las autoridades consolidaron el proceso de desinstitucionalización iniciado formalmente en el estado a partir del impulso del movimiento anti-asilo de 1979.
El director de pacientes hospitalizados, Márcio Antônio Resende, afirmó que a lo largo de los años estas personas recibieron atención de calidad, pero carecieron de libertad debido a su condición de internamiento.
Los residentes trasladados registraron un promedio de 49 años de permanencia dentro de la institución y su edad media actual es de 73 años. Tres de estos ciudadanos ingresaron al centro asistencial antes de cumplir los 15 años.
La historia del antiguo Hospital-Colonia estuvo marcada por el uso del espacio como un destino para personas rechazadas por la sociedad. Durante décadas, trenes procedentes de localidades como Belo Horizonte trasladaron a hombres homosexuales, madres solteras, epilépticos, personas en situación de calle y opositores políticos que no contaban con un diagnóstico de trastorno mental.