En una ofensiva que subraya la persistencia de las hostilidades, Israel anunció la muerte de Mohamed Odeh, recientemente designado como jefe del ala militar de Hamas. Según informaron fuentes del gobierno israelí, Odeh participó activamente en la planificación de los ataques perpetrados el 7 de octubre de 2023. El operativo, ejecutado mediante un bombardeo aéreo en el barrio de Rimal, en la ciudad de Gaza, resultó en la muerte de al menos ocho personas, incluyendo a la esposa y varios hijos del dirigente.
El Ministerio de Defensa israelí confirmó que Odeh se convierte en el cuarto comandante del brazo militar de Hamas eliminado en el transcurso de las últimas semanas. Ante este suceso, el ministro de Defensa, Israel Katz, endureció el discurso oficial al advertir que todos los responsables directos de los ataques de 2023 “están marcados para morir”, anticipando que las operaciones militares continuarán a pesar de la vigencia parcial de la tregua iniciada en octubre de 2025.
Según detallaron Katz y el primer ministro Benjamin Netanyahu, Odeh se desempeñaba como jefe de inteligencia antes de asumir el mando militar hace siete días, tras la caída de su antecesor en un ataque similar. Esta eliminación se suma a una cadena de golpes estratégicos contra la cúpula del grupo: el 15 de mayo pasado cayó Izz al Din al Haddad, mientras que en fechas previas fueron abatidos Mohamed Deif (julio de 2024) y Mohamed Sinwar (mayo de 2025).
El contexto en la Franja es de alta tensión. Pese al alto el fuego que rige nominalmente desde octubre de 2025, el Ministerio de Sanidad gazatí denunció que más de 900 palestinos han muerto desde entonces debido a bombardeos y disparos en zonas próximas a la “línea amarilla”. La escalada actual incluye un incremento en el uso de drones sobre áreas donde reside el 40% del territorio gazatí que permanece fuera del control militar directo de las tropas israelíes. Con este nuevo ataque, el gobierno israelí reafirma su determinación de desarticular la estructura de mando de Hamas, manteniendo una intensa presión operativa sobre una región donde habitan cerca de 2,1 millones de personas.