Paralelamente, la conducción económica dispuso la reaparición de letras vinculadas a la evolución del tipo de cambio oficial (dollar-linked) de corto plazo para contener las expectativas del sector de contratos de futuros. La obligación con vencimiento previsto para el 31 de agosto de 2026 obtuvo una asignación de $1,62 billones a una tasa de corte del 5,49% anual.
Por el contrario, la opción similar con vencimiento pautado para diciembre de 2028 captó $0,12 billones a una tasa del 8,31%, lo que evidenció una menor disposición de los operadores a asumir riesgos cambiarios a plazos extensos.
La jornada incluyó una operación de conversión anticipada (canje de deuda) para reducir el impacto del próximo vencimiento de fines de junio, calculado en $23,5 billones.
Finanzas logró una adhesión del 24,89% para el instrumento Boncer TZX26 y del 21,79% para el bono dual TTJ26, postergando compromisos por un monto estimado de $4 billones hacia el período comprendido entre los años 2028 y 2030. Mediante este canje, la cartera económica contrajo en un 22% promedio las obligaciones financieras de la próxima paritaria mensual.
Por último, el Gobierno recaudó US$200 millones mediante la reapertura del Bonar 2028, denominado en moneda extranjera bajo legislación argentina, con una tasa interna de retorno (TIR) anual del 8,63%.
Los voceros oficiales señalaron que estas divisas se acumularán con el propósito de afrontar los servicios de capital e intereses de los títulos globales correspondientes al mes de julio, que ascienden a US$4.300 millones. El Palacio de Hacienda habilitará este jueves una segunda vuelta licitatoria para captar un cupo complementario de US$100 millones.
La fisonomía del mercado local reflejó que las entidades financieras mantuvieron su preferencia por los activos de resguardo normativo frente a las variables macroeconómicas. Las evaluaciones privadas de firmas locales y consultoras económicas indicaron que el Tesoro Nacional consolidó sus pasivos inmediatos sin convalidar rendimientos superiores a los del mercado secundario, aunque los inversores mantuvieron una conducta selectiva enfocada en la protección contra la inflación y la devaluación.
Las autoridades de la Secretaría de Finanzas ponderaron la extensión global de la cartera pública, que sumó 2,71 años de promedio general y 3,29 años específicos en el tramo de los títulos convertidos.
El reordenamiento de los pasivos del Estado se concretó en un marco de estabilidad cambiaria transitoria y de rendimientos reales negativos en moneda nacional, variables que facilitaron la migración de los compromisos hacia ejercicios futuros.
El resultado de la licitación de mediados de mes despejó las urgencias financieras inmediatas de la Tesorería en un contexto de estricto monitoreo de las metas fiscales internacionales. No obstante, el volumen remanente de los compromisos programados para la última semana del mes mantiene bajo análisis la capacidad de respuesta del sistema financiero ante las futuras necesidades de renovación del Estado.