De acuerdo con los datos del sector financiero, el sistema bancario transformó en préstamos cerca del 60% de los depósitos en dólares del sector privado, el porcentaje más elevado registrado en los últimos siete años.
De un total de 39.300 millones de dólares bajo resguardo, las entidades canalizaron 23.300 millones de dólares hacia el financiamiento, concentrando el 74% de dicho volumen en la prefinanciación de exportaciones directas.
El esquema regulatorio determinó que las empresas garantes deberán renunciar formalmente a los beneficios de excusión y división. Esto implicará que los bancos comerciales tendrán la facultad de exigir la cancelación total de la deuda al exportador en caso de un incumplimiento por parte de la firma tomadora.
Asimismo, las entidades financieras verificarán que la empresa garante posea un flujo continuo de ingresos en divisas que mantenga una relación razonable con el monto del financiamiento otorgado.
Por su parte, la Asociación de Bancos de Capital Argentino (ADEBA) manifestó la necesidad de dinamizar la intermediación financiera con los fondos en moneda extranjera. La entidad gremial estimó que existen recursos disponibles en el circuito local, debido a las limitaciones prudenciales que restringían la cartera de clientes elegibles.
La flexibilidad dispuesta por el organismo central planteó un nuevo escenario de financiamiento corporativo para los holdings económicos que integran unidades de negocios orientadas tanto al consumo doméstico como a las ventas internacionales.
La evolución de la morosidad y la respuesta de las grandes empresas exportadoras ante la solicitud de avales determinarán si este mecanismo logrará reactivar el crédito comercial sin alterar la estabilidad de los depósitos bancarios.