Seguidamente, la inserción comercial internacional de la cadena de valor local y sus costos estructurales fueron desmenuzados por Martín Franzini, gerente general de Ingenios de Tucumán. Si bien reconoció que el mercado global atraviesa un ciclo adverso en el que “el precio te lo pone el mercado, uno vende contra las bolsas de Londres y Nueva York”, el ejecutivo destacó que la competitividad de los costos promedio lograda por la Argentina durante el último lustro posiciona al país en un lugar sumamente conveniente. Al analizar la inserción en la región, Franzini precisó el claro liderazgo de los productos nacionales en plazas vecinas: “En Chile somos líderes absolutos, ¿no? Y cada vez más… Hoy tenemos casi te diría la mitad del mercado chileno, y después competimos más con Guatemala, con países del Pacífico, Colombia, que con Brasil”. Al respecto, graficó que el gigante del Mercosur se ha volcado casi con exclusividad a la comercialización global de azúcar crudo hacia África y Medio Oriente, dejando libre el segmento de azúcar blanco. En lo relativo a la demanda interna, detalló que el país registra un nivel de consumo elevado que alcanza los 36 kilogramos anuales por habitante, situándose por encima de naciones de Asia o África —donde las medias rondan los 10 kilos—, pero por debajo de Brasil y Estados Unidos, que lideran las estadísticas americanas con 42 y 50 kilos per cápita. Respecto al procesamiento de la zafra, puntualizó que el sector consolidó un volumen estable de exportaciones en torno a las 600 mil toneladas anuales durante el último bienio, previéndose idéntica cifra para la presente campaña, bajo un esquema donde el 50% se vuelca al abastecimiento doméstico, un 25% a los saldos exportables y el 25% restante a la producción de bioetanol.
La dimensión socio-laboral y los desafíos estructurales de financiamiento cobraron protagonismo con la disertación de Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva de la Compañía Azucarera Los Balcanes. La empresaria ponderó al sector azucarero como la industria manufacturera más resiliente a lo largo de los últimos 250 años de historia económica del territorio nacional, subrayando el inmenso efecto multiplicador que tiene cada bolsa de azúcar producida para sostener cerca de 50 mil puestos de empleo directo en el norte del país. Al ser consultada sobre las modalidades de fondeo, Rocchia Ferro reveló las severas restricciones crediticias que condicionan la expansión de la actividad: “El sector se financia con capital de trabajo propio… por eso a nosotros nos cuesta tanto trabajo crecer, porque nos financiamos con capital de trabajo propio; eso ha sido así en los últimos 15 o 20 años”. Explicó que las líneas de financiamiento privado accesibles son marginales por diversos factores macroeconómicos, aunque reafirmó la vigencia del “sueño azucarero” orientado a diversificar la matriz energética mediante un incremento regulatorio en el corte obligatorio de bioetanol: “Que en vez de un 12% sea un 15%”. En respuesta a este planteo, el diputado Brügge intervino para aclarar que la iniciativa en debate no pertenece en exclusividad a un solo espacio, sino que incorpora aportes de proyectos complementarios presentados por otros parlamentarios de la Cámara Alta, como los senadores Migo y Castillo, entre otros bloques.
Por otra parte, la diputada nacional Alicia Fregonese introdujo interrogantes clave respecto de los costos logísticos y la necesidad de transparentar las variables tributarias para enriquecer la discusión legislativa. La legisladora puntualizó el impacto negativo que generan las históricas asimetrías de transporte e infraestructura en el interior profundo, criticando las “enormes sobrerregulaciones” que durante décadas afectaron la rentabilidad del sector productivo, y reclamó la provisión de datos precisos de costos y fletes para avanzar en decisiones parlamentarias equitativas. Como respuesta a la inquietud de la diputada, Franzini recordó que la información de costos de la actividad es de carácter público y ha sido coordinada de manera recurrente con las sucesivas administraciones, dado que el propio diseño de la fórmula de precios de la normativa vigente contempla explícitamente dichas variables operativas.
Hacia el término de la jornada, los aspectos de innovación tecnológica y sustentabilidad ambiental fueron abordados por Juan José Sörös, titular de Seaboard Energías Renovables y Alimentos. El empresario concentró su exposición en el despegue de la cogeneración de energía eléctrica dentro de las plantas, un proceso que históricamente ocupaba un rol secundario pero que en los últimos años ha cobrado una relevancia estratégica irrefutable al permitir la obtención simultánea de energía térmica y eléctrica desde una misma fuente biomásica. Sörös valoró los enormes beneficios operativos, ambientales y económicos de esta innovación, que permite transformar un residuo agrícola derivado de la molienda de la caña en energía limpia apta para inyectar al sistema interconectado nacional. El plenario de comisiones completó su ronda de exposiciones técnicas con los informes provistos por Hernán Salas, director técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, quien brindó de manera virtual precisiones científicas sobre el rendimiento agronómico de los cultivos, y el contador público nacional Arquímedes Carrizo, titular de su consultora homónima, quien expuso ante los diputados un detallado informe económico sobre el impacto de la presión fiscal y las asimetrías de costos que condicionan la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas vinculadas al complejo azucarero.