Advertencias sobre inteligencia y agenda en Rosario
Por otra parte, De Stefani reveló que mantiene un contacto limitado con su hija debido a preocupaciones vinculadas con tareas de inteligencia. La mujer aseveró que existe espionaje sobre la vicepresidenta, situación que atribuyó a una intervención extranjera en el marco de un proceso de entrega del país. Esta situación modificó las dinámicas de comunicación familiar para evitar filtraciones sobre las actividades de la funcionaria.
Paralelamente, la controversia sumó un capítulo institucional ante la celebración del Día de la Bandera en Rosario. El entorno de Villarruel ratificó que la presidenta del Senado viajará a la ciudad santafesina para participar de las actividades, a pesar de que la Presidencia de la Nación ordenó excluir su nombre de la lista de invitados oficiales. De Stefani calificó de absurda la actitud del jefe de Estado y reclamó un comportamiento acorde a su investidura para recibir a la vicepresidenta.
Incertidumbre protocolar en el palco santafesino
A diferencia de los ministros del gabinete nacional, el gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin, la titular del Senado carece de un lugar asignado dentro del protocolo oficial para la ceremonia en el Monumento a la Bandera.
La funcionaria optó por confirmar su asistencia de manera autónoma a través de sus canales de comunicación digital, donde reivindicó el origen de su familia paterna en la localidad.
El desplazamiento independiente de la vicepresidenta hacia un acto encabezado por el propio mandatario añade un componente de incertidumbre a la división de tareas que el espacio oficialista exhibió durante la campaña electoral.
Las expresiones de su entorno familiar directo exponen un escenario donde las diferencias estratégicas y las dinámicas personales dificultan la articulación de las máximas autoridades del Estado.