Al cumplirse una semana del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió la región norte de Venezuela, el balance oficializado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, fijó la cifra de víctimas fatales en 2.295 personas y reportó un total de 11.267 heridos.
El movimiento telúrico del pasado 24 de junio se posicionó como el evento sísmico más mortífero en el país durante el último siglo, superando el antecedente de julio de 1967, donde se registraron 245 decesos en las proximidades de Caracas.
Paralelamente, el Poder Ejecutivo contabilizó 12.841 ciudadanos damnificados debido a la destrucción o daños estructurales graves en sus viviendas. Para atender la contingencia habitacional, la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, dispuso la activación de 25 campamentos transitorios distribuidos en las entidades más afectadas: 13 en el estado La Guaira, ocho en el Distrito Capital, dos en el estado Miranda, uno en Carabobo y uno en Yaracuy.
Las autoridades informaron que coordinan el traslado corto de los afectados hacia instalaciones hoteleras de la capital y requirieron el registro de damnificados en la plataforma digital del sistema Patria para canalizar los subsidios estatales.
A pesar de que los reportes científicos indicaron una tendencia a la estabilización tras registrarse 782 réplicas, las estimaciones satelitales de la NASA calcularon cerca de 58.870 edificios dañados o destruidos en la franja norte de la nación.
Por su parte, los organismos de socorro locales, integrados por más de 26.000 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, bomberos y 17.832 voluntarios, lograron el rescate de 6.461 personas de entre los escombros. En estas labores participan también 4.099 rescatistas internacionales procedentes de más de 30 países.